Novelista chileno de ascendencia danesa, nació en Santiago en 1882, y murió en 1950. Hizo sus estudios en el seminario conciliar y en el liceo Miguel Luis Anumátegui, y se entregó bien pronto al periodismo; su revista Luz y Sombra ejerció considerable influencia en el desarrollo literario de Chile. Raúl Silva Castro nos cuenta que «inspirado por los ejemplos y prédicas del famoso escritor ruso León Tolstoi, concibió y alcanzó a realizar la fundación de una colonia tolstoniana en compañía de Julio Ortiz de Zárate, pintor, y de Fernando Santiván, escritor todavía no ejercitado en las letras, que ha narrado las vicisitudes de la colonia en sus Memorias de un tolstoiano.
Cónsul en la India y en Perú, y corresponsal del diario La Unión en Europa durante los dos últimos años de la primera Guerra Mundial, residió luego en España y volvió en 1934 a su país, donde dirigió el Museo de Valparaíso y trabajó en la Biblioteca Nacional (Santiago). No es un escritor de temas preferentemente chilenos, ni siquiera americanos, sin que esto quiera decir que unos y otros están ausentes de su obra. El naturalismo impregna al novelista desde sus primeros tiempos, especialmente a través de Zola (Juana Lucero, 1902); después, cuando la imaginación del narrador levanta más el vuelo y la aspiración al análisis sicológico se intensifica, hay en los relatos más belleza formal y pasión lírica que profundidad (La pasión y muerte del cura Deusto, 1924, quizá su mejor novela). De la crudeza naturalista, evoluciona el autor hacia un decadentismo un tanto morboso, que se agrava muchas veces a impulsos del capricho del escritor.
Juana Lucero se desarrolla en un prostíbulo; La pasión y muerte del cura Devoto es de ambiente español y sevillano, con tema de mayor dificultad, por la relación entre el cura Deusto y el bailarín Pedro Miguel. Daudet preside más de cerca que Zola el desarrollo de los cuentos de Thomson. Otros títulos de Augusto D’Halmar, seudónimo por el que es conocido el escritor chileno, son Nirvana (1920), La sombra del humo en el espejo (1924), La Mancha de Don Quijote (1934), Capitanes sin barco (1934), Amor, cara y cruz (1935), Los alucinados (1935), Gatita (1935), de ambiente peruano; Palabras para canciones, poemas en tono menor (1942), Mar (1943), Carlos V en Yuste: Castilla (1945), Cristian y yo (1946) y Los 21 (1948), libro en el que nos habla de sí mismo y de sus opiniones y gustos literarios.
Cónsul en la India y en Perú, y corresponsal del diario La Unión en Europa durante los dos últimos años de la primera Guerra Mundial, residió luego en España y volvió en 1934 a su país, donde dirigió el Museo de Valparaíso y trabajó en la Biblioteca Nacional (Santiago). No es un escritor de temas preferentemente chilenos, ni siquiera americanos, sin que esto quiera decir que unos y otros están ausentes de su obra. El naturalismo impregna al novelista desde sus primeros tiempos, especialmente a través de Zola (Juana Lucero, 1902); después, cuando la imaginación del narrador levanta más el vuelo y la aspiración al análisis sicológico se intensifica, hay en los relatos más belleza formal y pasión lírica que profundidad (La pasión y muerte del cura Deusto, 1924, quizá su mejor novela).
De la crudeza naturalista, evoluciona el autor hacia un decadentismo un tanto morboso, que se agrava muchas veces a impulsos del capricho del escritor. Juana Lucero se desarrolla en un prostíbulo; La pasión y muerte del cura Devoto es de ambiente español y sevillano, con tema de mayor dificultad, por la relación entre el cura Deusto y el bailarín Pedro Miguel. Daudet preside más de cerca que Zola el desarrollo de los cuentos de Thomson. Otros títulos de Augusto D’Halmar, seudónimo por el que es conocido el escritor chileno, son Nirvana (1920), La sombra del humo en el espejo (1924), La Mancha de Don Quijote (1934), Capitanes sin barco (1934), Amor, cara y cruz (1935), Los alucinados (1935), Gatita (1935), de ambiente peruano; Palabras para canciones, poemas en tono menor (1942), Mar (1943), Carlos V en Yuste: Castilla (1945), Cristian y yo (1946) y Los 21 (1948), libro en el que nos habla de sí mismo y de sus opiniones y gustos literarios.
J. Sapiña

