Nacido en Wye (Kent) en 1640 y m. en Londres en 1869. Difícil resulta discernir cuanto pueda haber de leyenda en su existencia de mujer independiente y sin escrúpulos. Se trata de la primera escritora profesional de la literatura inglesa.
Su padre fue, posiblemente, un humilde barbero. Behn vivió durante su adolescencia en la Guayana holandesa, en la cálida y policroma Surinam; vuelta a Londres a los dieciocho años, se casó con un hipotético Mr. Behn, acaudalado comerciante, y pudo así ingresar en la sociedad brillante y licenciosa de la Restauración, donde no tardó en explotar su ingenio ambicioso y sus gracias para llegar, tras la oscura muerte del marido, a un éxito de escándalo.
Tampoco resulta fácil deducir la verdad respecto a sus conquistas amorosas, a sus relaciones con el rey Carlos II, a sus manejos de espionaje en Holanda (1666) o al declive de su fortuna. Sea como fuere, hacia 1670 Behn quedó sumida en la miseria y viose obligada, para subsistir, a poner en juego su genio de escritora y sus experiencias bohemias.
Ello dio lugar a las audaces comedias de argumento amoroso (The Forc’d Marriage, The Town-Fop, The Lucky Chance, The Rover, etcétera), los dramas y las novelas, entre las que destaca Oroonoko o El esclavo real (v.), anticipación del realismo de Defoe.
En las comedias, que contienen lo mejor de su arte apasionado, cínico, refinado y popular, Behn consideró seriamente el problema del sexo, y supo ver como realidad de pasión, placer y expediente utilitario el amor que el teatro contemporáneo trataba cual «jeu d’esprit».
Así pues, su defecto en cuanto artista no fue la inmoralidad, sino la facilidad y la incuria con que intentó conquistar el éxito.
N. D’Agostino

