Poeta francés. N. en Marsella el 4 de septiembre de 1896, m. en Ivry-sur-Seine el 4 de marzo de 1948. Hijo de un armador de Marsella y de una griega cuya familia era originaria de Esmirna, cursó estudios en el colegio del Sagrado Corazón, y muy pronto mostró afición a la poesía. A los 16 años (1912), su porvenir pareció ensombrecerse.
Afectado por un desequilibrio mental, tuvo que ser internado en distintas ocasiones en casas de salud. En una clínica de Neuchatel (1918) su estado mejoró; allí aprendió a dibujar del natural. En la guerra de 1914-18 fue eximido del servicio militar. En 1920, ya completamente restablecido, se radicó en París. Fue secretario de redacción de la revista Demain y en 1923 publicó una colección de trozos escogidos.
En 1924 vio la luz su primer libro de poesías, Trictrac de del y conoció a André Breton, con el que colaboró en la famosa Révolution Surréaliste. Publica varios trabajos y en 1928 rompe con los surrealistas. Desde 1922 hasta 1935 trabajó como actor, oficio que ejercía con notable éxito. Actuó con Pitoef y Jouvet. Figuró también en alguna película: en este campo la mejor de sus creaciones fue el papel de Marat que desempeñó en la película de Gance, Natpoléon.
En 1926 fundó (con Aron y Vitrac) el Teatro Alfred Jarry, en el que ofreció varios espectáculos. Ante la hostilidad del público se refugia en la teoría y elabora un proyecto de renovación teatral (Manifeste du Théâtre de la Cruauté, 1932). Entretanto había publicado una colección de ensayos, una novela (Le Moine, 1931) y Héliogabale, ou L’Anarchiste (1934). El estreno de su tragedia Los Cend, inspirada en Stendhal y en Shelley, constituyó un rotundo fracaso (1935) y determinó en el autor el abandono definitivo del teatro.
Asqueado de la cultura occidental, se trasladó a México; allí vivió varios meses entre los indios tarahumaras, establecidos en Sierra Madre, donde practican una especie de comunismo. Volvió a la patria y en 1937, ya con la salud muy quebrantada, hizo un viaje a Irlanda; su extremada pobreza le obligó a abandonar Dublín al poco tiempo.
Durante el viaje de regreso sufrió un acceso de locura y, desembarcado en Le Havre, fue internado en el asilo de esta ciudad (1937). De ahí arranca el penoso calvario de nuestro autor: sucesivamente trasladado a varios asilos, fue a parar por fin a Rodez (Aveyron), donde permaneció hasta 1946. Tras diez años de internamiento, lo encontramos de nuevo en París; allí pudo darse cuenta de que no era un desconocido. En efecto, en 1938 había visto la luz una colección de sus ensayos sobre teatro bajo el título de El teatro y su doble (v.), obra cuyo éxito perduraba todavía.
La aparición de sus Lettres de Rodez (1946) aumentó aún su prestigio. Alentado por la viva simpatía de que es objeto, Artaud da a las prensas su gran libro Van Gogh, le Suiddé de la Sodété (1947). A continuación vieron la luz diversos textos, en su mayoría publicados después de la muerte del autor: Artaud le Momo, Ci-Git, Vie et Mort de Satan 1% Feu, Pour en finir avec le Jugement de tyieu (1948).
Poeta maldito en toda la acepción de la palabra, Artaud ganó en cierta manera la inmortalidad con su resistencia al mundo exterior. Visionario cuyos textos queman como el vitriolo, su humanidad está por encima de su obra; ésta hace pensar en los fragmentos de una tragedia perdida.
R. Purnal

