Amedeo Avogadro

Nacido en Turin el 9 de agosto de 1776, m, en la misma ciudad el 9 de julio de 1856. Orientado por su fa­milia a los estudios jurídicos, y después de haber practicado la abogacía durante algu­nos años, se sintió atraído definitivamente (1800) por los estudios científicos y llegó a ser primero (1809) profesor de física en el colegio real de Vercelli, después docente (1820) de física matemática (o física subli­me, como se decía entonces) en la Univer­sidad de Turin.

Fue precisamente en los años transcurridos entre el primero y segun­do nombramiento, cuando publicó su más famosa memoria el Ensayo sobre un modo de determinar las masas relativas de las mo­léculas elementales (v.), en el que se enun­cia por vez primera el conocido principio de química general que lleva su nombre («volúmenes iguales de gases diferentes contienen igual número de moléculas en condiciones semejantes de presión y tempe­ratura»).

Es de advertir, sin embargo, que sólo medio siglo más tarde (especialmente por obra de Cannizzaro) se reconoció la gran importancia del principio citado. La cátedra de física matemática (o «sublime») y otras más fueron suprimidas después de las revueltas de 1821, y Avogadro conservó sola­mente el título de profesor emérito y una mezquina pensión.

En 1832, restablecida la cátedra, fue asignada a Cauchy, quien la desempeñó durante dos años, y luego se dio nuevamente a Avogadro En este segundo pe­ríodo de enseñanza, que duró hasta 1850, el ilustre químico piamontés preparó tam­bién un grueso tratado en cuatro volúme­nes, Física de los cuerpos ponderables o Tratado de la constitución general de los cuerpos (v.). Obras seleccionadas de Avogadro fue­ron editadas (1911) por la Academia de Ciencias de Turín.

U. Forti