Alekandr Fadeiev

Nació en Siberia en 1901 y se suicidó en Moscú el 13 de mayo de 1956. Hijo de unos pobres campesinos, estudió en Vladivostok entre muchas pena­lidades.

Ingresó a los diecisiete años en las filas del movimiento revolucionario, tomó parte en la guerra civil y luchó contra el almirante Kolchak junto a los guerrilleros bolcheviques; en 1921 participó en el asalto a Kronstadt, defendida por los marineros anarquistas.

En 1926 apareció una de sus novelas más notables, La derrota, narración de un episodio de la lucha de guerrillas. En ella, Fadeiev presentó por vez primera a per­sonajes que más tarde reaparecerían en las obras siguientes; los héroes de este autor son muchachos del pueblo, ásperos, entu­siastas y generosos, que románticamente combaten y arriesgan su vida en favor de un gran ideal de justicia, admitido sin dis­cutir y quizá sin una clara comprensión de su alcance.

En la obra citada, un intelectual, primero por error y luego conscientemente, traiciona a sus compañeros; el grupo gue­rrillero es atacado por el enemigo y aniqui­lado; pero tal derrota deja entrever la espe­ranza de la victoria final.

La acción de El último de los uhdegs, novela más extensa que la anterior, se desarrolla en el Lejano Oriente; junto al relato de la historia de un joven y una muchacha burgueses atraí­dos por el comunismo, figura la descripción naturalista de la vida de los uhdegs, estirpe actualmente casi extinguida de la región del Ussur y cuyas costumbres dan lugar a situaciones de contraste entre la colectivi­dad y el individuo.

La joven guardia (1946) sigue de cerca el tema de La derrota, cuyo episodio nos traslada a la época de la se­gunda Guerra Mundial: los mismos mucha­chos románticos, entusiastas e inmaturos son traicionados por un compañero, un jo­ven intelectual, y, cautivos de los alemanes, se ven condenados a muerte.

Fadeiev llegó a ser el escritor más destacado del régimen y disfrutó de una gran popularidad entre los comunistas rusos. Miembro del Comité Cen­tral del Partido, fue secretario general de la Unión de Escritores Soviéticos entre 1947 y 1954, y presidió la comisión de los pre­mios Stalin de Arte y Literaturcomisiónm­bargo, cayó en desgracia tras la muerte del dictador.

En el vigésimo congreso del par­tido comunista ruso, Scholochov atacó a los autores de la época staliniana que se habían afianzado gracias a sus merecimientos polí­ticos y no por una genialidad o una origi­nalidad verdaderas. Fadeiev, sin embargo, figuró de nuevo en el Comité Central, pero sólo como «miembro delegado», y fue sustituido en la presidencia de la Unión de Escritores: su fortuna, pues, tocaba claramente a su fin. Minado por el alcoholismo crónico, ha­bía abandonado hacía tiempo su actividad literaria.