Alain Chartier

Nació en Bayeux hacia 1395 y m. en Aviñón entre 1430 y 1449. Luego de haber estudiado en París, entró al servicio del Delfín, a quien siguió a Bour­ges en 1418.

Nombrado canónigo de la capi­tal, fue más tarde enviado extraordinario de Carlos VII ante el emperador Segismun­do, el pontífice Martín V y la República de Venecia. En 1426 estuvo en Brujas con motivo de las negociaciones preliminares de la paz con Borgoña, y en 1428 en el país escocés para tratar del proyecto de matri­monio entre el futuro Luis XI y Margarita de Escocia.

Sus últimos años son oscuros; resultan escasas las informaciones, y por el momento no se han hallado los posibles documentos aclaratorios; parece que perdió el favor real y fue a vivir, debido a ello, a Aviñón, donde acabó sus días. No obstante cierta pesadez en los períodos, la prosa de Cuadrilogo (v.) valióle ser llamado «padre de la elocuencia» y admirado e imitado —siquiera mediocremente — a lo largo de todo el siglo XV.

Sus obras poéticas —El libro de las cuatro damas (v.) y, sobre todo, los versos de La bella dama sin piedad — alcanzaron un éxito duradero, «prodigioso» según escribió Gaston Paris; es muy posi­ble que la personalidad política de Ch. y el ardor con que, en tiempos muy tristes para Francia, luchó contra los ingleses en favor de la unidad nacional contribuyeran nota­blemente a la fama del autor y de su obra.

P. Marchettí