Akiwara-No-Nakihira

Nacido hacia 825, m. alrededor del 880. Su padre era el prín­cipe Abo (792-842), hijo del emperador Heijo (806-809).

Akiwara desempeñó varios cargos importantes en la corte. Cuando en 872 llegó una embajada del reino de P’o-hai (en Manchuria) al Japón, Akiwara fue el encargado de recibirla. Ha pasado a la historia como una especie de Petronio de la corte del antiguo Japón, refinado y señorial en sus maneras y en sus vestidos; poseía también un tempe­ramento exuberante y su vida fue un te­jido de interminables aventuras galantes, de las cuales sería una documentación el Ise Monogatari (v.), que la tradición le atri­buye.

Aparte de esta obra, cuya atribución parece discutible por muchos motivos, es indudable que fue verdaderamente un gran poeta. Sus versos, conceptuosos y llenos de ardor, son también ricos de imaginación y fluyen de una vena inagotable e impetuosa. En su prólogo al Kokin – Waka – Shu (v.), Ki – no – Tsurayuki los juzga del siguiente modo: «Ariwara-no-Narihira posee dema­siado sentimiento y muy pocas palabras, semejante a una flor marchita y sin color, que conserva, sin embargo, su propio per­fume».

Sus poesías se encuentran dispersas en gran número en las antologías oficiales; pero, además, se conoce una antología de Akiwara que el mismo intituló Nirihira Ason-shū.

Y. Kawamura