Akaki Tseretheli

Nació el 9 de junio de 1840 en Skhvitori (Georgia occidental), donde murió el 29 de enero de 1915. Es el lírico georgiano más ilustre de la época, y, con Ilia Chavchavadze, fundador del len­guaje literario moderno de su país. Aun cuando perteneciente a una familia de prín­cipes, fue, según una costumbre corriente, educado en un hogar campesino. A los doce años pasó a estudiar a Kutais (1852-59), y luego a San Petersburgo (1859-62), en la sección armenio-georgiana de la Facultad de Lenguas orientales. En 1856, todavía es­tudiante, publicó una traducción de Lermontov, y en 1860 empezó a dar a la luz poesías propias. Vuelto a Georgia en 1862, contrajo matrimonio poco después con Na­talia Basilievskaija, y dedicóse activamente a la causa del socialismo.

En 1881 fue perse­guido por una poesía (Primavera) relacio­nada con el asesinato del zar Alejandro II; en 1906 alentó la revolución, luego fra­casada, con diversas composiciones poéticas (A la juventud, ¡Abajo!) y tradujo La Internacional. Había escrito: «la literatura es un espejo intelectual y moral»; y, así, en sus obras tendió a reflejar la realidad, aunque fuese adversario de la minucio­sidad de un realismo esclavo del detalle e insistiese en la importancia esencial de la transfiguración artística. Autor fecundo, su conocimiento de la vida de los cam­pesinos y su simpatía hacia éstos se hallan expresados en muchas poesías, como Canto del trabajo y La confesión del labrador. En el resto de sus obras cabe mencionar La luciérnaga, Suliko, El alba, El duque Thomike (v.) y el cuento histórico Basci- Aciuki.

J. P. Smith