Nació el 9 de junio de 1790 en París, donde murió el 8 de mayo de 1870. Llevó a cabo una intensa y rápida carrera; destacó todavía muy joven en la enseñanza, y a los veintidós años vio premiado por la Academia un Éloge de Montaigne suyo, que le introdujo al mismo tiempo en las tertulias. Sus modales, refinados e insinuantes, hicieron el resto. A los veinticinco años sustituía a Guizot en la Sorbona, donde explicó primeramente Historia y después Oratoria francesa; mientras tanto, continuaba alcanzado premios en los concursos de la Academia, aproximábase a los problemas políticos (Histoire de Cromwell, 1819) y frecuentaba los doctrinarios. Elegido académico en 1812, contribuyó a la divulgación de la crítica histórica y comparada (Discours et mélanges littéraires, 1823; Nouveaux mélanges historiques et littéraires, 1827). No abandonó, empero, la política: la tendencia liberal que le inspirara Lascaris (1825) y el Essai sur Vétat des Grecs (1825) en la época de la insurrección de Grecia indújole’ a oponerse al gabinete Villèle a dictar el curso acerca del siglo XVIII dado en la Sorbona (Curso de literatura francesa; v. Historia de la literatura francesa).
Fue diputado en 1830, miembro de la comisión destinada a la revisión de la Carta después de la revolución de julio (hizo suprimir el artículo que declaraba el catolicismo religión oficial), par de Francia, secretario de la Academia y, finalmente, ministro de Instrucción Pública en 1839, y vio aprobada, y al mismo tiempo criticada, por muchos su ley en favor de la libertad de la enseñanza. En 1844 dimitió por motivos de salud, y en 1852 abandonó incluso la Sorbona. El resto de su vida, empero, ofreció todavía diversos acontecimientos literarios: Études de littérature ancinne et étrangère (1846), Étudies d’histoire moderne (1846), Tableau de l’éloquece chrétienne au IVe siècle (1849), Souvenirs contemporains d’histoire et de littérature (1856), etc.
S. Morando

