Nacido en Evora, m. antes de 1489; fue visir y gran amigo de Almotaguáquil Benalaftás, último rey de Badajoz, y uno de los hombres más ilustres de aquella corte.
Dotado de una prodigiosa memoria que le permitía recitar cualquier pasaje de la vastísima compilación del Libro de las canciones; de espíritu sutil y refinado, cultivó la poesía, llegando a ser uno de los autores más celebrados de fines del siglo XI.
Impresionado por la muerte de su bienhechor y amigo Almotaguáquil, con la que finalizó la dinastía de los Aftaties (1094), este autor compuso su obra capital Qaslda ‘Abdūniyya (v.), de la cual Abdelguáhed el Marrecoxi escribió: «Es una perla que empalidece toda poesía y encanta con su magia; conforta el corazón cual bebida espirituosa; ninguna alcanza tal fulgor; nadie podrá disputarle la cima que ha alcanzado». De nuestro autor se conservan asimismo sus comentarios sobre un poema titulado Abberameh.
J. R. Manent

