Medicina Estática, Santorio Santorio de Capodistria

[De statica medi­cina]. Obra de Santorio Santorio de Capodistria (1561-1636), publicada en Venecia en 1614. El libro tuvo un éxito grandioso, muchas ediciones y traducciones a todos los idiomas, y constituye un ensayo verda­deramente brillante de aplicación de los métodos de Galileo a la biología. El des­cubrimiento de Santorio es la «perspiratio insensibilis», en realidad ya sospechada por los antiguos, pero que él demostró con in­dagaciones experimentales muy cuidadas, aun cuando estaban basadas en una téc­nica primitiva. Sin embargo, su famosa ba­lanza para tener en . cuenta con precisión la ingestión y egestión del organismo cons­tituye el primer dispositivo para el estudio del metabolismo. Otros aparatos inventados por Santorio y descritos en su obra son un termómetro para uso clínico y el pulsilogio para registrar el pulso, antepasado de los modernos esfigmógrafos. Pero el hecho dominante en la obra de Santorio es la introducción de la técnica experimental en fisiología, y el principio de la mesuración precisa, del exacto registro mecánico de los fenómenos de la vida, además de la elabo­ración matemática de los datos experimen­tales. Con Borelli, su continuador, Santorio ha de considerarse el fundador de la es­cuela iatrofísica, que interpreta los fenó­menos biológicos desde un punto de vista especialmente mecánico, en oposición a la tendencia iatroquímica instaurada por Paracelso y Van Helmont.

V. Porta

El Médico a Palos, Molière

[Le médecin malgré lui]. Comedia en tres actos de Molière ( Jean-Baptiste Poquelin, 1622-1673), representada en 1666. El punto de partida es un conocido «fabliau». Martina, para castigar a su marido, Sganarelle, borrachín y listo de manos, le hace pasar por médico ante una familia que tiene una hija muy enferma. Persuadido por el bastón acepta su papel, y se las arregla estupendamente para imitar la jerga de los galenos. Presenta como farmacéutico al enamorado de la mu­chacha, a quien su padre no quería admi­tir, y ella recobra muy pronto la salud y la alegría perdidas. Ambos se casan y Sganarelle sigue ejerciendo de médico. Farsa alegre, fácil y mesurada, donde se advierte que el autor ha llegado a la cima de su arte: un grato aire campechano y la acos­tumbrada sátira contra los médicos. En un «escenario» de sus primeras obras — El mé­dico volante [Le médecin volant]—Molière había insinuado el tema que encuentra aquí su expresión más completa.

V. Lugli

La Medicina Contra el Opio Turco, Miklós (Nicolás) Zrinyi

[A török áfium ellen való orvosság]. Opúsculo de Miklós (Nicolás) Zrinyi (1620- 1664), escrito para incitar a la guerra con­tra los turcos, y publicado en 1660. El au­tor, hombre político, general y poeta hún­garo, ve claramente que de la alianza con los alemanes no puede esperarse más que una ayuda lenta y de escaso valor y que los húngaros, aun abandonados a sus pro­pias fuerzas, son capaces de enfrentarse victoriosamente con los turcos. Cita las he­roicas hazañas de los antiguos húngaros, intentando con ello despertar de su indo­lencia a la nación. Su lema es: «¡No to­ques al húngaro!», y todo el opúsculo es la exposición de este pensamiento.

M. Benedek

Medicina Contra las Nuevas Herejías, Alvaro Pelayo

[Collyrium adversus hereses no­vas]. Obra del franciscano español Álvaro Pelayo, obispo de Silves (1280-1352), per­sonaje muy mezclado en la política de su tiempo y defensor de las posiciones tradicionales. El Collyrium es obra de su úl­tima época y tiene el interés de ofrecer una apología de la postura católica frente a las tesis de Marsilio de Padua y de otros herejes. Ve a los heterodoxos revoluciona­rios de su siglo dentro de la línea general de las disgregaciones y las deformaciones. De ahí que este libro se ofrezca un poco como, un catálogo de herejías, bien que pronto se advierte que constituye algo más: una verdadera enciclopedia histórica de teología y de moral. Don Álvaro Pelayo trata de extirpar los errores con este su «colirio», tal como los médicos utilizan otros para extirpar las flemas y hacer cla­ra la visión. Entre los errores que combate figuran: que la Iglesia acoja sólo a los clé­rigos, que los reyes y los emperadores an­tecedan a los papas y a los obispos, que el pontífice no tenga plena potestad tem­poral, que los legos no estén sometidos al derecho canónico…

Pero especialmente im­porta el Collyrium por su enfrentamiento con Marsilio de Padua, al que cita reite­rada y nominativamente y no sólo en el tema de la precedencia pontificia, sino en algunos de los que luego mostraron más fecundidad en el empeño de apartar la po­lítica de la teología. La influencia de las líneas tradicionales es evidente y en ellas se refleja además el conocimiento de quien fue penitenciario apostólico. Se ha su­puesto recientemente una influencia islá­mica aportada por la ciencia sufí de los musulmanes andaluces. Del Collyrium exis­ten numerosos manuscritos¿ algunas edicio­nes y una gran aceptación de sus parece­res, que son transcritos en pasajes enteros por los autores que le siguen.

De los Medicamentos de la Cara, Publio Ovidio Nasón

 [De medicamine faciei]. Obra didáctica de Publio Ovidio Nasón (43 a. de C.-18 d. de C.) sobre el modo de maquillarse de las mujeres. De los cien versos, los primeros cincuenta son sencillamente polémicos, en cuanto defienden, contra los propagadores de la antigua sencillez y rudeza de costum­bres, los valores de la elegancia indispen­sable para la vida como fuerza de seducción amorosa. La segunda parte, en cambio, es un conjunto de prescripciones o recetas de cosméticos para la conservación y el au­mento de la belleza de la cara, extraído probablemente de un tratado de cosmética en prosa, difundido en aquellos tiempos y hábilmente versificado por Ovidio. El tra­tado no nos ha llegado entero.

F. Della Corte