La travesía, David López

La travesía es la tercera novela del escritor David López Hernández (Langreo, Asturias, 1978), que arrancó su carrera literaria de forma prometedora al ganar el premio Valdemembra de novela corta en 2006 por Otro alter de niños (Ediciones El Problema de Yorick) y el Jaén de Novela, también en 2006, por El crimen de Los Monegros (Mondadori). Con esta carta de presentación, un servidor se adentró en este libro que, a la postre, se me antojaba fascinante.

Lo primero de agradecer es la propia edición del libro: una portada inteligentemente ataviada de un cierto sabor decimonónico, de color sepia y barro y con el perfil inconfundible del famoso naturista inglés Darwin flotando como en una ensoñación, encima de un hermoso bergantín. Todo hacía presagiar que me encontraba delante de una biografía novelada sobre el padre de la teoría evolucionista, o al menos sobre algún episodio concreto de su vida. Me equivocaba… en gran medida.

La travesía no solo narra las andanzas de Darwin a bordo del Beaglee en su segundo viaje realizado en la nave como investigador científico agregado, sino que también, y con la misma intensidad, desmenuza las peripecias de un variopinto grupo de personajes, reales y ficticios, pertenecientes tanto a la tripulación del barco como a los naturales de las poblaciones por las que recaba la travesía. La misión de aquel bergantín era la de realizar las cartas de navegación para facilitar el trayecto de navíos futuros. Ese era el motivo de lo prolongado de aquel viaje en el que participó el joven Darwin.

Varias son las tramas entretejidas por David López en la novela: además de las propias reconocidas en un libro de viajes, encontramos también entre sus páginas una emotiva historia de amor entre misivas y secretos, en una lúcida e inteligente proyección que el autor ha querido mostrar sobre una Chile austral y casi desconocida para el lector no conocedor de la política amerindia de aquellos tiempos. Aunque en realidad no existe personaje principal que acapare todo el protagonismo, sí podríamos decir que el lector, una vez concluido el libro, tendrá la sensación de conocer muy íntimamente a varios de ellos, como al propio Darwin, Rowlett, el capitán Fitzroy, los mellizos Ryan, Angélica, el ayudante de cirujano Bynoe…, por lo tanto podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que existen varios protagonistas en esta novela.

Contado en tercera persona, el libro tiende en algunos momentos a hacerse demasiado denso, pero no por el contenido, sino porque, cuando la lectura está avanzada, es muy complicado recordar a algunos personajes, sus atribuciones dentro del barco o incluso sus nombres. No obstante, el estilo que utiliza David López es correcto y bastante ameno. La novela arranca un poco a trompicones, lenta, pero pronto esta falta de fluidez es salvada por el autor recurriendo a una narración más intencionada y menos descriptiva. Darwin, a medida que avanza la historia, va ocupando su lugar en la vida del barco, siendo, o terminando por ser, uno más en esta travesía de aventuras, sorpresas, despropósitos, azar, trabajo y amor. Bonito libro.

M. Villanova

Roca Editorial
1ª edición, 2010
Género: Novela histórica
483 páginas
ISBN: 9788499181332

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»La travesía, David López»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «La travesía, David López»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Lo que el tiempo se llevó, de WARD MOORE

Lo que el tiempo se llevo - Ward Moore«Aunque escribo esto en el año 1877, he nacido en 1921. Ni las fe­chas ni los tiempos verbales están equivocados. Permitidme expli­carlo.» Así comienza la deliciosa novela de Ward Moore. Natural­mente, se trata de otro relato de un viaje por el tiempo, pero es algo más que eso. Es también uno de los primeros mejores y más desa­rrollados ejemplos de esa subcategoría de ciencia ficción que se co­noce como historias de «mundos alternativos», historias construi­das a partir de una premisa común: la posibilidad de que en cada determinado momento muchos universos diferentes se desprendan del nuestro y, por lo tanto, existan infinidad de otros mundos, otras Tierras, surgidas como variantes en momentos cruciales de la his­toria. Al ambientar los relatos en alguna de estas líneas de tiempo alternativas, los autores de cf pueden introducir infinidad de cam­bios en la historia conocida. Por ejemplo, pueden imaginar un mundo en el que los chinos fueran los primeros en colonizar Amé­rica del Norte, como ha hecho Murray Leinster en «Sideways in Time» (1935), o en el cual la sociedad nortea-mericana contemporá­nea surja del feliz asentamiento masivo de los vikingos nueve siglos antes, que fue lo que hizo L. Sprague de Camp en «The Wheels of If» (1940). En Lo que el tiempo se llevó (Bring the Jubilee), Ward Moore construye su ficción precisamente alrededor de una idea de este tipo: la suposición de que el Sur ganó la guerra civil norteameri­cana.

El héroe, Hodge Backmaker, es un muchacho que se cría en los recesivos y subdesarrollados Estados Unidos de las décadas de 1920 y 1930. A los diecisiete años emprende la marcha hacia la gran metrópolis de Nueva York, una ciudad de adoquines, lámparas de gas y globos, calles pobladas de bicicletas y con casi un millón de personas viviendo entre los «rascacielos» de diez pisos. Él no lo advierte, pero esta Nueva York es sólo una pálida sombra de lo que habría podido ser si los Estados Confederados no hubiesen ganado su independencia en la década de 1860. La Confederación, que ahora abarca México, es la nación más rica de América del Norte, y Washington, St. Louis y «Leesburg» son las verdaderas grandes ciudades del continente, mientras que Nueva York se encuentra su­mida en un estancamiento provinciano.

Hodge empieza a trabajar en una librería, y en su tiempo libre estudia historia. Lee libros como « Causas de la declinación y caída de América, del conocido historiador y ex patriota Henry Adams». Seis años más tarde se convierte en investigador full time y se especializa en «La guerra de independencia del Sur». Durante ocho años se de­dica a estudiar las campañas de aquella antigua guerra, y escribe monografías que se «publican en las revistas cultas de la Confedera­ción y de Gran Bretaña, pues en los Estados Unidos no existían». Mientras tanto, un grupo de científicos inventa un medio para via­jar por el tiempo, y Hodge se siente tentado de utilizarlo con el fin de visitar la época y el lugar de las batallas que decidieron el resul­tado de la guerra que tanto le fascina. Al llegar al campo de batalla de Gettysburg, en 1863, Hodge cambia accidentalmente el cur­so de la historia. Se encuentra en una nueva alternativa histórica, en un mundo donde el Sur pierde la guerra civil…

Es una historia encantadora,excelentemente narrada. Incluso quienes sepan poco de la historia norteamericana gozarán con esta novela, escrita con humor, con convicción y muy bien ambientada. Ward Moore (1903–1978) es otro de los autores que han escrito muy pocas obras de ciencia ficción: su único libro importante, además del que aquí comentamos, es Greener Than You Think (1947), una novela cómica acerca de un mundo invadido por una variedad mutante de césped. Pero será recordado por Bring the Jubilee, un per­manente clásico menor.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Lo que el tiempo se llevó, de WARD MOORE»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Lo que el tiempo se llevó, de WARD MOORE»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Un caso de conciencia, de JAMES BLISH

caso_concienciaEste libro combina elementos de ciencia dura (física, biología y quí­mica) con especulaciones teológicas, sociológicas e incluso litera­rias. El campo de referencia intelectual del autor es sorprendente. Brian Aldiss no exageraba cuando decía que Blish tenía «uno de los intelectos más poderosos (y una de las memorias más ricas, diría yo) que jamás se hayan dedicado a la ciencia ficción». Esto parece sor­prendente cuando uno recuerda que James Blish (1921–1975) fue un escritor del género de cf que se había fogueado en las revistas nor­teamericanas de segunda línea de los años cuarenta. Antes de dedi­carse a la literatura se había graduado en biología y había trabajado en una importante com-pañía farmacéutica. Hasta la aparición de Un caso de conciencia (A Case of Conscience) era conocido principal­mente por unas óperas del espacio bastante presuntuosas, los rela­tos de la serie «Okie», varios de los cuales formaron el libro Earthman, Come Home.

En Un caso de conciencia el escenario es un planeta llamado Lithia, y el personaje central, el padre Ramón Ruiz–Sánchez, es un biólogo jesuita. Junto con otros cinco científicos ha sido enviado a Lithia para determinar si el planeta puede servir como estación in­termedia para viajeros humanos. El planeta Lithia está habitado por una especie de reptil muy inteligente. Los lithianos crecen hasta alturas de seis metros y medio y se asemejan a los dinosaurios, pero son extraordinariamente amables y pacíficos. En realidad, Ruiz–Sánchez se entusiasma –y se aterroriza– al des-cubrir que la socie­dad de los lithianos es, según todas las apariencias, perfecta; no hay crímenes ni desigualdades ni infelicidad, y ninguna concepción de Dios.

Los lithianos viven en casas de barro, entre el mar y la selva. Nunca han tenido una época glacial, y apenas hay animales peli­grosos. En las costas gritan peces con pulmones, mientras que por los bosques deambulan pequeños lagartos saltadores y grandes reptiles. Hay muchos insectos y plantas venenosas, por lo cual el medio resulta incómodo para los seres humanos; pero a pesar de todo cabe la posibilidad de que Lithia sea en realidad un Edén habitado por hombres que no han conocido la caída ni el pecado. Hasta hay un árbol en ese paraíso que los lithianos conocen como el «Árbol del Mensaje». Es el centro de una sofisticada red de co­municaciones, y en la novela está memorablemente descrito: «Un gigante con aspecto de abeto californiano … Cuando los vien­tos recorrían el valle, el árbol cabeceaba y se inclinaba a uno y otro lado … Con cada movimiento, las raíces, que se extendían por debajo, sacudían y torcían el acantilado cristalino sobre el que habían construido la ciudad … A cada sacudida, el acantilado respondía con un amplio latido de ondas radiales…».

Ruiz–Sánchez llega a pensar que tanto los lithianos como su mundo son creaciones del demonio, una trampa que el Gran Ad­versario ha puesto a la humanidad. Blish no comparte esa opinión –la novela no es una fantasía religiosa, sino cf dura–, pero sondea la agonía de la conciencia de su héroe con considerable delicadeza. En el prólogo dice: «El autor … es un agnóstico sin posición en nin­guna de estas cuestiones. Mi intención ha sido escribir acerca de un hombre, no acerca de un cuerpo doctrinario».

Es una historia intrincada, atractiva, llena de reflexiones cien­tíficas y teológicas, cosa poco habitual en la cf norteamericana. Desgraciadamente, el impulso creativo decae en la segunda parte, cuando la acción se traslada otra vez a la Tierra, aunque incluya algunos pasajes espléndidos, como la descripción de la toma de conciencia de Egtverchi, un «bebé» lithiano, sin duda uno de los fragmentos más hermosos y poéticos de ciencia ficción que jamás se hayan escrito. Lo más notable de la obra posterior de Blish es la no­vela histórica Dr. Mirabilis (1964), acerca de fray Roger Bacon. A pe­sar de que para Blish fuera una continuación de A Case of Conscience, apenas puede considerársela cf.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Un caso de conciencia, de JAMES BLISH»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Un caso de conciencia, de JAMES BLISH»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Los hombres paradójicos, de CHARLES L. HARNESS

paradojEs uno de los clásicos de segunda línea de las revistas de cf nor­teamericanas. A menudo se la ha comparado con la ficción de A. E. van Vogt, escritor muy popular, aunque carente de rigor, cuyas obras no he podido incluir en esta selección (sus novelas más conocidas son Slan, de 1946, y El mundo de los no–A, de 1948). En mi opinión, el libro de Harness es superior a cualquiera de los de van Vogt. Los hombres paradójicos (The Paradoxe Men) se publicó por pri­mera vez en 1949 en una versión resumida para una revista, con el título de «Flight into Yesterday» [«Vuelo al ayer»]. Tanto uno como otro título dan la pauta del tema principal de la historia: las paradojas del viaje a través del tiempo.

Alar el ladrón, el hombre sin memoria, está enfrentado a Haze–Gaunt, canciller de la América Imperial. A este último le gusta aca­riciar a su tarsier favorito, que mira fijamente desde su hombro con una expresión aterrorizada. Nos hallamos en el siglo XXII. La socie­dad cuenta con una tecnología avanzada y con viajes espaciales, pero ha reinstalado la esclavitud y las luchas a espada son habitua­les. Con esta novela, Harness se adelanta a Duna, de Frank Herbert, pues estos «ladrones» están protegidos por «armaduras» o campos de fuerza, que sólo la espada o el puñal, de movimientos relativa­mente lentos, son capaces de atravesar. La Sociedad de Ladrones está consagrada a la abolición de la esclavitud, y sus miembros lu­chan contra la tiranía de Haze–Gaunt mediante el robo y la es­grima. Sobre este ambiente inverosímil, Harness construye una in­trincada historia.

El héroe, Alar, no recuerda quién era ni qué le sucedió antes de abandonar una nave espacial destruida, cinco años antes. Al pare­cer, la nave, más veloz que la luz, había dado una vuelta completa al universo, viajando hacia el pasado, para llegar a la Tierra cinco años antes de su lanzamiento. El tarsier, ahora mascota de Haze–Gaunt, también proviene de esa nave espacial. Alar tiene extraños pode­res: parece un ser humano altamente «evolucionado», mientras que el tarsier posiblemente sea un ser humano que ha evolucionado. ¿Quién es Alar? Y, además, ¿quién es el tarsier? A medida que la novela avanza hacia su desenlace, el lanzamiento de la nave espa­cial, estas preguntas adquieren cada vez más importancia y el des­tino de la humanidad depende de las respuestas.

Los hombres paradójicos es un libro corto, pero de sorprendente ri­queza. Las imágenes y las ideas son extraordinarias, aunque la prosa no se destaque especialmente. Harness utiliza con buenos re­sultados la física de Einstein y la teoría cíclica de la historia de Ar­nold Toynbee. Uno de los recursos imaginativos del libro es la des­cripción de la visita de Alar al Sol; un decisivo combate de esgrima tiene lugar en un «Solarion» que navega a la deriva –una estación espacial refrigerada que navega por la superficie de una mancha so­lar–. Semejante escenario desafía nuestra credulidad, por lo me­nos, pero el autor lo describe con tanta habilidad que resulta casi convincente. El final de la novela, momento en el cual Alar es trans­formado en una inteligencia divina que declara al universo que «todos los hombres son hermanos», es quizás más inverosímil aún, pero es también conmovedor.

Charles L. Harness (nacido en 1915) nunca fue un escritor prolífico. Sin embargo, no sólo se lo recuerda por Los hombres paradójicos sino por la novela corta «The Rose» (1953), otra compleja y emocio­nante parábola de la trascendencia humana. También vale la pena leer su última novela, The Ring of Ritornel (1968), aunque ya parecía anticuada en el momento de su publicación.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Los hombres paradójicos, de CHARLES L. HARNESS»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Los hombres paradójicos, de CHARLES L. HARNESS»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

La nave estelar, BRIAN W. ALDISS

navesesLo primero que hay que decir acerca de este libro es que tiene una deuda argumental con Universo (1941), novela corta de Robert Heinlein. Universo cuenta la historia de un grupo de salvajes que vi­ven en un medio misterioso y artificial; casi al final de la novela des­cubrimos que son descendientes de la primitiva tripulación de una gran nave espacial que ha emprendido un viaje a las estrellas que durará varias generaciones. Aldiss sigue el mismo modelo, aunque con variantes significativas. Además de Heinlein y de Aldiss, mu­chos otros autores han escrito este tipo de relatos de generaciones que viven en naves, relatos que se han convertido en una tradición de la cf moderna. La nave estelar (Non–Stop) no es el primer libro que aborda el tema, pero probablemente sea el mejor. Y es también la primera novela publicada por Brian Wilson Aldiss (nacido en 1925), uno de los autores más importantes de la cf británica con­temporánea.

La nave estelar se diferencia de la mayoría de las obras de cf de la década por tener un tono antiheroico. El personaje central, Roy Complain, parece mezquino, insignificante, vengativo, y un poco tonto, aunque crece en estatura moral a medida que la historia avanza. Pero en verdad todos los personajes son mezquinos e insig­nificantes, condicionados por circunstancias peculiares. Al igual que otras novelas posteriores de Aldiss, La nave estelar se ocupa espe­cialmente de la «gente pequeña», tanto en sentido metafórico como literal, ya que muy pocos personajes superan el metro cincuenta de altura. Roy Complain es miembro de la tribu Greene, que vive en un mundo claustrofóbico de pasillos interminables y pequeñas habitaciones idénticas. Los pasillos están atiborrados de plantas que crecen con luz artificial: las «ponics», que son la principal fuente de alimento. En ese infernal medio no hay ventanas, y la gente de la tribu sólo tiene una remota idea de que puede haber un «afuera». Todos practican una religión casera, de decadente jerga freudiana, que les enseña que están a bordo de una «Nave», pero nadie parece saber qué significa una nave.

Los primeros capítulos están ocupados por disputas y peleas. El relato sólo comienza a atrapar al lector cuando Complain y un pu­ñado de camaradas se liberan de la tribu y emprenden un viaje de descubrimiento. El paso a través de las ponics está plagado de peli­gros. Se encuentran con mutantes humanos, misteriosos «gigan­tes» que controlan los mecanismos de la nave, y, lo que es más terrible, ratas mutadas. Uno de los hechos más importantes del viaje es el descubrimiento del Mar, una inexplicable e inútil sába­na de agua, lo más hermoso que jamás hubieran contemplado. Se trata, en realidad, de una piscina. Finalmente llegan a Adelante, un mítico reino de civilización, donde las ponics han sido dominadas, y donde todo es relativamente prolijo y ordenado. Sin embargo, ni siquiera los educados habitantes de Adelante son conscientes de la verdadera naturaleza del mundo en que viven.

La historia continúa con una serie de ingeniosos descubri-mien­tos hasta que la nave se desintegra en el último capítulo. Casi al final ocurre un hecho maravilloso: Complain y su novia, Laur, entran en una cámara de aire donde hay una ventana. «Más allá de aquel cuadrado, sembrado al azar de estrellas prodigiosas, como si fueran las joyas de un manto imperial, rugía el infinito silencio del espacio. Aquello superaba toda comprensión. Era la más inex-tricable de las paradojas, pues, aunque parecía de una negrura impenetrable, cada sector relucía con multicolores estallidos luminosos». Allí apa­rece la ruptura conceptual, ese momento mágico que toda obra de ciencia ficción quisiera aprehender.

La nave estelar cumple con muchos de los requisitos convencio­nales de la cf, pero hace algo más que eso. A diferencia de la novela de Heinlein, se niega a resolverse en un final feliz y optimista. Los personajes descubren que son víctimas de una broma cósmica: las ironías abundan, la lucha continúa.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»La nave estelar, BRIAN W. ALDISS»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «La nave estelar, BRIAN W. ALDISS»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI