[La religión]. Poema de Louis Racine (1692-1763), hijo de Jean. Publicado en 1743, consta de seis cantos dedicados a demostrar la verdad y las bellezas del Cristianismo contra los incrédulos y los ateos de todos los tiempos.
La verdad fundamental es la existencia de Dios. La primera prueba nos la dan las maravillas de la Naturaleza y la armonía del Universo: del mismo modo la certidumbre de un Dios está dada por la búsqueda que del mismo hicieron los hombres de todos los tiempos y por la conciencia interior de su necesidad en el Cosmos (Canto I). En su corazón el hombre encuentra la voz del Creador: el mismo lenguaje es el motivo que guía a hallar el Verbo divino (II). Sólo el Cristianismo, sucediendo a la espera del Mesías depositada en el pueblo de Israel, puede dar la fe en la verdad divina (III). La llegada del Liberador y la divulgación de la buena nueva son el último y definitivo testimonio de la voluntad divina (IV). La religión ilumina a los espíritus y da al corazón la verdadera paz: están en el error los filósofos, a menudo impíos, que niegan, dicha verdad. También los deístas que propugnan, con la tolerancia universal de toda religión, la idea abstracta de un Dios, son condenables en cuanto aumentan el orgullo pecaminoso del hombre (V).
Con mayor razón son de execrar los que niegan la religión por su mala conducta y por el abandono del camino del bien. Él Juicio Final terminará la gran obra de la religión, iniciada por voluntad divina el mismo día de la Creación. La obra de Racine, prolija y carente de valor poético, fue dedicada al papa Benedicto XIV y logró un gran éxito entre la sociedad aristocrática.
C. Cordié

