[De laudibus eloquentiae]. Discurso pronunciado, probablemente hacia 1546, por Antonio Paleario (Antonio della Paglia, 1503-1570), uno de los más importantes entre los que tuvieron lugar en el estudio de Lucca. Para Paleario la elocuencia es la ciencia del saber; en toda ciudadanía, de Grecia a Roma, esa aptitud incita a la acción. Para lograr la verdad no cuentan los sacrificios ni los sufrimientos, y es preciso poseer un claro sentido de la elocuencia y de sus posibilidades.
No se debe confundir la huera rebusca de frases con la verdadera meditación de los problemas: elocuencia significa crítica y examen de las doctrinas. Hay quienes admiran a Aristóteles como escritor, pero no lo comprenden como filósofo. Es preciso meditar seriamente sobre las palabras de los antiguos sabios y, en particular, los dictámenes de los juristas. Así, la elocuencia se convierte en el vehículo de la afirmación moral y el elemento con el que se realiza cada búsqueda en la ciencia humana.
El discurso es, ante todo, notable por el fundamento moral que confiere a los estudios jurídicos, sin que ello signifique concebirlos como un ornamento de erudición o como ejercicio literario; su verdadero valor lo alcanzan solamente cuando afrontan de modo directo la historia. Interesa asimismo en esta obra el contenido humanístico, inspirado en gran, parte en los principios de la Reforma, que proclama la necesidad de renovar los problemas culturales en vista de una utilidad social de amplio alcance.
C. Cordié

