Nació en Hatfleld hacia 1653 y murió en Londres el 6 de mayo de 1692. Estudió en Cambridge hasta 1667, y poco después se estableció en la capital e ingresó en la fastuosa y desenfrenada sociedad de la Restauración, ambiente en el cual entregóse a una vida de excesos que contribuyó al hundimiento de su débil salud. Actor al principio, su sensibilidad morbosa y la incapacidad para dominar los propios impulsos en la ficción escénica obligáronle con disgusto al abandono de esta actividad. Se dedicó entonces a la composición de dramas; procuró fijar las exaltaciones de su fantasía en grandes esquemas metódicos, e ilustró «la pasión en su pureza», primeramente según los módulos de la tragedia heroica de la época (ya en 1674 recibió amplia fama de la producción trágica Ñero) y más tarde por una oscilación del gusto contemporáneo, mediante la aproximación a la tragedia isabelina (Shakespeare, Webster, Beaumont, Fletcher y Ford).
Dio lugar así a una serie de obras — de las que la más perfecta es, posiblemente, Las reinas rivales [The Rival Quens] — en la que aparece reflejado su temperamento trágico y desequilibrado. Colaboró con Dryden en la composición de Oedipus (1679, v. Edipo) y The Dulce of Guise (1682). A fines de 1884 agravóse la neurastenia del poeta, quien, víctima de «delirium tremens», fue internado en el manicomio de Bethlehem. Salió del benéfico establecimiento cinco años después, ya incapaz, empero, de escribir, y reanudó los antiguos excesos, que al cabo de otros dos años le llevaron a la tumba.
N. D’Agostino

