Alois Jirasek

Nació en una pobre fami­lia de tejedores de Hronov el 23 de agos­to de 1851 y murió en Praga el 12 de marzo de 1930. Escritor checo, vivió una tranquila existencia de profesor en Litomyšl y en la citada capital. Ocupa un primer lugar entre los narradores que siguieron el ejemplo de W. Scott y, en consecuencia, reconstituyeron con minuciosidad arqueológica remotas épocas de la historia. En amplitud de miras, empeño moral y estudio de ambiente, sus evocaciones superan las de otros novelistas bohemios del género histórico todavía en­vueltos en las nieblas de la improvisación romántica; así, por ejemplo, las de Janz Hvzědy, Tyl, Klicpera, Chocholoušek y Třebízský. Al divulgar en vastas trilogías, en ciclos y en cuadros verbales la historia patria que Palacký registrara en su obra monumental, J. ejerció un profundo influjo en la conciencia popular durante los años; que precedieron la independencia checos­lovaca; y, como conclusión de la etapa de resurgimiento, él mismo dio al presidente Masaryk, en diciembre de 1918, la bienve­nida a la tierra checa.

Seguro de la impor­tancia del pensamiento y de los recuerdos en el destino de las naciones oprimidas, proporcionó a los bohemios una galería de sím­bolos heroicos en páginas que llegaron a ser casi un evangelio de la estirpe. Inter­pretó la historia de Checoslovaquia como lucha del pueblo contra las tiranías, y puso especialmente de relieve la suerte de las pequeñas figuras, la rebelión sorda y el humor de las multitudes-vejadas y necesi­tadas. Como Palacký, juzgó también mo­mento cumbre de las vicisitudes bohemias la acción del reformador Jan Hus, que evocó en los libros Entre las corrientes (1891, v.), Contra todos [Proti všem, 1894], y La her­mandad (1908, v.)- En decenios enteros de una labor tenaz y paciente compuso J. nu­merosas obras; entre las principales de ellas cabe citar Skaláci (1875), Las rocas [Skály, 1887], F. L. Věk (1888-1906, v.) y Oscuridad [Temno, 1915].

A. M. Ripellino