Veladas en la Finca de Dicanca, Nicolás Gogol

[Večera na chutore bliz’ Dikan’ki]. Colec­ción de ocho cuentos de Nicolás Gogol (Nikolaj Vasil’evič Gogol’, 1809-1852), en dos partes, de las cuales la primera fue publi­cada en 1831 y la segunda al año siguiente. Pertenecen a la primera actividad literaria de Gogol y son el producto de su juventud pasada en Ucrania. «En ningún lugar — dice el autor en el prefacio — se contaron tantas maravillas como en las veladas del apicul­tor Rudij Pan’ko…» Y es este personaje quien cuenta las narraciones.

En la «Feria de Soročincy» un gitano se disfraza de dia­blo, aterroriza a la aldea y obtiene que una tiránica madre consienta en que su hija se case con un amigo suyo; «La víspera de San Juan Bautista» es la historia de un jo­ven que para llegar a ser rico vende su alma al diablo; en la «Noche de mayo, o el ahogado» una ondina protege el amor de dos jóvenes; la «Carta perdida» es una historia de diablos y brujas derrotados por un astuto cosaco que hace la señal de la cruz sobre sus cartas; en la «Nochebuena» un carpintero obliga con engaños al diablo a llevarle a hombros hasta la emperatriz, a fin de que ésta le entregue unos bellos es­carpines que le permitirán obtener las gra­cias de su amor; en «Terrible venganza» un brujo, horrible pecador, es condenado a que los otros muertos de su maldita fami­lia le vayan royendo eternamente, y desde el abismo donde paga sus pecados produce aquellas sacudidas que en la tierra se lla­man terremotos; «Ivan Fedorovic Spon’ka y su tía» son dos pacíficos y pequeños pro­pietarios de tierras: la tía quisiera que su sobrino se casara con la hija de un vecino, y no sabemos si lo lograría, puesto que Gogol dejó este cuento sin acabar; por fin en el «Lugar embrujado» un viejo, al darse cuenta de que un punto de su habitación está embrujado, supone que allí encontrará un tesoro y en cambio encuentra una olla llena de porquería: «¡Ni siquiera en el dia­blo puede creer uno en este siglo maldito!».

Los cuentos de las Veladas, muy ricos en magníficas descripciones de la estepa, noches encantadas y voluptuosos y cálidos atarde­ceres, expresan el gran amor de Gogol por Ucrania. De la fértil tierra brotan las figu­ras humanas del libro, las distintas Gane, Pardaške, Pidorke, graciosas, maliciosamen­te femeninas, a veces sin freno; los jóve­nes despreocupados y sin miedo, en los que afloran de vez en cuando los poderosos ins­tintos de sus antepasados cosacos. Campesi­nas refunfuñonas, maridos tímidos y pere­zosos, gitanos, y casi siempre el diablo, completan el cuadro, creando en el lector la impresión de un extraño y pintoresco mundo.

G. Kraisky

Lo que se pone de relieve en los cuentos de Gogol es la sencillez de la ficción, la popularidad, la veracidad de la vida que reflejan, la originalidad y el espíritu cómi­co, siempre dominados por un profundo sentimiento de tristeza. La razón de todas estas características estriba en que Gogol es poeta, poeta de la vida real. (Bielinski)