[Le pèlerin passionné]. Poesías del escritor francés de origen griego Jean Moréas (Papadia- mantopoulos, 1856-1910), publicadas en 1891 y, en edición definitiva, en 1893. Junto con las Estancias (v.) es la obra más representativa de Moréas en cuanto afirma los principios poéticos de la «École romane» fundada por él en contraposición al Simbolismo (v.), del cual había sido, pocos años antes, en célebres manifiestos, defensor e intérprete.
El poeta, que en esta colección hace oír acentos e inspiraciones derivadas directamente de los poetas de la Pléyade y especialmente de Ronsard, no está tampoco exento — especialmente por la atmósfera musical y vaporosa de algunas poesías— de figuras, temas y expresiones de la poesía simbolista: como algunas de las «Elégies», de las «Allégories pastorales» y de las «Sylves». Pero el artista, aunque voluntariamente — por lo menos en sus intenciones — separado de las escuelas precedentes, de las cuales lo mejor había quedado en él (su finura descriptiva lo acerca a los mejores parnasianos), alcanza su expresión más genuina al anhelar una adoración total de la naturaleza entre divinidades pánicas, sátiros y ninfas, Venus que brilla sobre el mal y la bella Galatea que enamora al Cíclope.
En estas acabadas estampas, Moréas, aunque a veces demasiado comedido, con el aire de recoger — por otra parte admirablemente y con muy otra experiencia — los acentos de los poetas del Renacimiento, traduce con admirable fuerza expresiva el ideal artístico a que aspiró toda su vida: el de transportar la finura de la musa griega a la nueva poesía francesa.
C. Cordié
Jean Moréas es una de las siete estrellas de la nueva pléyade. Yo lo considero el Ronsard del simbolismo. (A. France)

