Anne Brontë

Nació en Thornton (York­shire) el 25 de marzo de 1820, y murió en Scar­borough el 28 de mayo de 1849. Es la me­nos famosa de las tres hermanas Brontë.

Elemento decisivo en la formación espiri­tual de todas ellas y de su hermano Branwell fue la férrea disciplina que les impuso el padre. Párroco de Hartshead, en el York­shire, Patrick Brontë, irlandés, consideraba pe­caminoso el placer más inocente, hasta el punto de que alimentaba a su prole a base de patatas y quemaba los zapatos de sus hijas si le parecían demasiado elegantes.

Este régimen de correccional no se vio com­pensado, en cuanto a Anne, por la ternura materna, siquiera secreta, puesto que la madre, María Branwell, murió de cáncer el 15 de septiembre de 1821, cuando la niña contaba apenas año y medio.

En 1839, im­pulsada por el afán de crearse una vida independiente, Anne trató de emplearse como institutriz, y durante los años pasa­dos en calidad de tal en distintas casas rea­lizó una triste experiencia; llegó a trabajar en la misma familia de la cual su hermano era preceptor, y tuvo la pena de verle ex­pulsado por inmoralidad.

Murió tuberculo­sa. La actividad de Anne Brontë queda com­prendida en el volumen de versos que en 1846 hizo imprimir junto con sus herma­nas, bajo los seudónimos Currer, Ellis y Ac­ton Bell (v. Poesías de Currer, Ellis y Acton Bell), cuyas iniciales responden al apellido y a los distintos nombres de las autoras, y en las novelas Agnes Grey, ampliamente autobiográfica, y La castellana de Wilfell Hall (v.), anunciada por el editor Newby como obra del autor de Jane Eyre (v.), cir­cunstancia que forzó a las tres hermanas a revelar su identidad.

Memorable resulta la última composición lírica de Anne, Es­pero que con los fuertes y valientes, escrita en la inminencia de su muerte.

C. Izzo