Otokar Břézina

Seudónimo del poeta checo Václav Ignác Jebavý–, que n. el 13 de septiembre de 1868 en Počátky (Bohemia meridional) y murió en Jaromĕřice nad Rokyt- nou el 25 de marzo de 1929.

Tras sus estu­dios en Telč fue maestro en las escuelas comunales del occidente de Moravia. Deci­siva para su desarrollo espiritual resultó su estancia en Nová Říše durante los años 1888- 1901. Influyeron considerablemente en él su amistad con el maestro Fr. Bauer, dedicado a la música, y el afecto de Anna Pammrová (1860-1945), seguidora de las tendencias teo- sóficas.

A partir de 1901 enseñó en la es- r cuela de Jaromérice nad Rokytnou, y aquí permaneció hasta la muerte en una refle­xiva soledad interrumpida solamente por es­casos viajes a Chýnov, junto al escultor Fr. Bílek, y a Tasov, para ver al poeta Jakub Deml.

Con el seudónimo V. D. Danšovský empezó a publicar prosas de carácter psico­lógico y versos de tono realista. El extenso Poema de Eduard Brunner [Román Eduarda Brunnera], compuesto en 1890-91 y según el estilo del naturalismo analítico entonces de moda, fue destruido por él mismo. Luego, en otoño de 1892, y gracias a la influencia de los poetas franceses y la estética de Schopenhauer, inclinóse hacia el simbolismo.

Bajo el nombre de Břézina dio a la prensa en 1895 la colección Lontananzas misterio­sas (v.), cuyos versos están forjados con un doliente pesimismo que en algunos momen­tos se eleva hacia místicas visiones. En la siguiente colección, Alba a Occidente (v.), el poeta parece liberarse del mundo de los sentidos para buscar, en el movimiento dra­mático del universo, una serena fraterni­dad con los seres que sufren.

En un am­biente de espiritualidad sitúa Břézina su tercer libro Vientos de los polos (v.), en el que la creación aparece cual un misterioso acuerdo de todas las sustancias. Un matiz de pesimismo oscurece, en cambio, el cuar­to libro, Los constructores del templo (v.), en el que el poeta presta una renovada aten­ción a las voces de la realidad, el clamor de los sentidos y las vacilaciones de la ma­teria, y simboliza a los seres en algunos tipos esquemáticos de «profetas», «demen­tes», «mártires», «ciegos» y «constructores de templos».

En el último volumen, Las ma­nos (v.), reaparecen las notas de solidari­dad cósmica y de optimismo evolucionista. Břézina es también autor de un valioso libro de ensayos titulado Música de las fuentes [Hud- ba pramenu, 1903].

A. M. Ripellino