Franz Brentano

Nació en Marienberg (alemania) el 16 de enero de 1838, murió en Zurich el 17 de marzo de 1917. Pertenecía a una familia de intelectuales que conta­ba entre sus miembros a muchos escritores famosos: Clemens Brentano (v.), Savigny (v.), Bettina Brentano (v.), etc. Y también Franz se encaminó bien pronto por el ca­mino de los estudios, con una acentuada predilección por la filosofía.

Católico por nacimiento y por convicción, vistió en 1864 el hábito talar; mientras tanto, había estudiado filosofía en Berlín y en Munich. Su ideal ético-religioso fue el de un catolicis­mo liberal, ideal que después de la defini­ción del dogma de la infalibilidad del papa (1870) y de la rígida posición adoptada por la Iglesia le llevará a una crisis de concien­cia que culminará (1873) con el abandono del hábito sacerdotal.

Paralelamente, sus estudios filosóficos derivan hacia el aristotelismo: pero a un aristotelismo moderno, francamente empírico en su planteamiento y en sus métodos. Dedicó a la filosofía aris­totélica numerosos trabajos, entre los cua­les: Del vario significado del ente en Aris­tóteles [Von der mannigf ochen Bedeutung des seienden nach Aristóteles, 1862] y La doctrina aristotélica en el origen del espíritu humano [Aristóteles Lehre vom Ursprung des menschlichen Geistes, 1911].

En 1866 ini­cia, como profesor auxiliar, su carrera de profesorado universitario; en 1873 es nom­brado para la Universidad de Würzburgo, donde su posición llega a hacerse difícil; llamado en 1874 a Viena, inicia allí el pe­ríodo más fecundo y feliz de su enseñanza. La novedad del planteamiento de loé problemas psicológicos y éticos le dio mucha fama y le permitió fundar una escuela en la que se distinguieron especialmente Kraus y Husserl.

De 1874 es la edición de su obra maestra: Psicología desde el punto de vis­ta empírico (v.), cuyo núcleo teorético será expuesto unos años más tarde (1911) por el propio autor en la Clasificación de los fenómenos psíquicos (v.). Pero también en Vie­na las disputas político-religiosas con la opinión y las autoridades, y las polémicas filosóficas con los estudiantes y ex alumnos amargaron su enseñanza; así, en 1880 aban­donó la cátedra continuando su actividad de profesor libre hasta 1895, año en que se ausentó para siempre de Austria diciéndole adiós en un célebre trabajo: Mis últimos votos para Austria (Meine letzen Wünsche für Oesterreich, 1895).

Desde entonces, vi­vió casi siempre en Florencia, donde había encontrado estimación y afecto en el grupo que se reunía en torno a Papini, Vailati y Calderoni en la revista Leonardo.

G. Preti