Édouard Bourdet

Nació en Saint-Germain- en-Laye en 1887 y murió en París en 1945. Diose a conocer como dramaturgo en 1910 con una afortunada comedia ligera, Rubicon.

Su vivo e inmediato éxito no hizo perder, sin em­bargo, al joven autor el profundo y amar­go interés por la vida que habría de infor­mar luego toda su producción. Y así, indiferente a la celebridad mundana, guardó silencio por espacio de diez años: vivió y observó la vida ajena, en tanto la agudeza daba lugar en él a una angustiada ironía, dentro de la grave y desolada certeza del mal como inevitable condición humana y con arreglo a determinadas premisas socia­les de nuestro tiempo, que ve en el come­diógrafo a un moralista.

Con espíritu im­parcial de observador sagaz y de inexora­ble crítico, estudió el ambiente literario y mundano de la brillante burguesía francesa, que cínicamente aplaudía sus continuadas requisitorias (La prisionera, v.; Hyménée, Temps difficiles, Sexo débil, v.; Vient de paraître) en las que Bourdet descubre su pro­funda corrupción. Entre 1936 y 1940 fue administrador general de la Comédie Française. Algunas de sus obras han quedado de repertorio en esta institución.

G. Veronesi