Claude-Louis Berthollet

Nació en Talloire (Annecy) el 9 de diciembre de 1748 y m. en Arcueil el 6 del mismo mes de 1822. Tras haber estudiado en Annecy y Chambéry, graduóse en medicina en Turín, y en 1770 marchó a París, donde se dedicó a la química.

Seguidor al principio de la teoría del flogisto (v. el Ensayo becheriano de Stahl), decidióse, a partir de 1786, por la teoría de Lavoisier, de quien llegó a ser amigo. Enseñó química en la École Nórmale Supérieure, y, después de 1794, en la École Polytechnique.

Como miembro de una co­misión científica estuvo en Egipto con Napo­león; de él recibió grandes honores, que conservó durante la Restauración. Contri­buyó notablemente al desarrollo de la quí­mica industrial; ocupóse en particular de los tintes, introdujo la utilización del cloro en el blanqueo de las fibras textiles y del papel, descubrió los hipocloritos alcalinos y el clorato potásico, e investigó acerca del amoníaco, el hidrógeno sulfurado y el ácido cianhídrico.

En 1789 fundó los Annales de chimie con Fourcroy y Guyton de Morveau, y junto a ellos figuró en el comité encar­gado de la revisión de la nomenclatura química. La mayor aportación de Berthollet a su ciencia predilecta está integrada por sus ideas sobre la afinidad, que desarrolló en Recherches sur les lois de Vaffinité (1801) y reunió luego en el ensayo Estática química (v.).

Modificó las opiniones de Bergman acerca de la afinidad, introdujo el con­cepto de masa en las reacciones químicas y puso en duda las relaciones constantes de los componentes en los compuestos. Las con­clusiones erróneas de un principio justo fueron atacadas por L.-J. Proust, quien lo­gró demostrar que Berthollet había experimentado con mezclas y no con verdaderos compues­tos. La «Societé d’Arcueil», fundada por él, publicó, entre 1807 y 1817, sus obras más importantes de química.

M. Gina