Nacido el 19 de agosto de 1780 en París, donde m. el 16 de julio de 1857. Hijo de una familia muy pobre, el tipógrafo Laisney enseñóle a leer, escribir y componer versos.
Todavía muy joven, estuvo en la cárcel, con su padre, por una quiebra; luego, al salir de ella, inició el cultivo de la poesía, aun cuando sin ningún éxito. Escribió un poco de todo — composiciones líricas, trágicas y épicas —, y dedicó dos poemas ditirámbicos, Le rétablissement du culte y Le déluge, a Luciano Bonaparte, quien le protegió y, para librarle de la miseria, le entregaba su propio estipendio de miembro del Institut.
Sin embargo, debe su fama a las Canciones (v.), que empezaron a circular, manuscritas, hacia 1810. Antinapoleónicas al principio, una vez restaurada la monarquía borbónica ensalzaron las glorias militares del Imperio y atacaban los poderes real y eclesiástico. Su publicación (Chansons morales et’autres, 1816; Chansons. Deuxième recueil, 1821; Chansons nouvelles, 1825; Chansons inédites suivies de procès, 1828) alcanzó un éxito estrepitoso y contribuyó en gran parte al establecimiento del culto napoleónico.
Las numerosas condenas que la Restauración hizo objeto al autor, sólo consiguieron aumentar su popularidad; y así, la celda que ocupaba era visitada continuamente por las más altas personalidades literarias de la época.
En 1831 publicó sus últimas canciones, Rechazó los cargos que le ofrecieran el gobierno de Luis Felipe y los revolucionarios de 1848, y vivió sus últimos años envuelto en el afecto popular.
M. Pasquali

