Hilaire Belloc

Nacido el 27 de julio de 1870 en La Celle (Saint-Cloud) y m. en In­glaterra el 16 de julio de 1953. Ensayista, novelista, humorista y poeta, hijo de madre inglesa y padre francés, católicos ambos, estudió en Oxford, sirvió durante algún tiempo en la artillería de Francia y más tarde, en 1902, tomó la ciudadanía británi­ca.

Fue miembro del Parlamento desde 1906 hasta 1910, año en que, no satisfecho por la política inglesa, retiróse a la vida pri­vada. Su nombre figura junto al de Chesterton, sobre el que ejerció una indudable influencia; con él llevó a cabo en perfecto acuerdo una intensa campaña de propa­ganda del catolicismo y contra la civiliza­ción industrial, labor en el fondo muy se­mejante a la emprendida cincuenta años antes por Carlyle y Ruskin.

Ambos lucha­ron por el sentido común de antaño, el con­suelo de la religión, el goce simple de los bienes de la existencia y la alegría hon­rada; y los dos también se valieron de un estilo paradójico, salpicado de sorpresas, ex­abruptos, extravagancias, ironías e impro­perios.

En torno a Belloc, Chesterton y Shaw formóse un grupo de intelectuales que aspi­raban no tanto a consolidar los valores de la fe como a establecer una jerarquía social más precisa y una sociedad menos utilita­rista, uniforme y gris.

Con su oposición a las corrientes materialistas y anárquicas de la segunda mitad del siglo XIX y su afian­zamiento en los viejos postulados del prag­matismo intentaban refutar el principio de la libertad de juicio y favorecer el recono­cimiento de la autoridad, del orden tradi­cional y del dogma.

Belloc dejó una enorme cantidad de textos: los versos, que, entre serios, satíricos y jocosos, llenan dos volú­menes (Sonnets and Verses y Cautionary Verses) en los cuales no quedan compren­didas las poesías para muchachos (The bad Child’s Book of Beasts, more Beasts for Worse Children, etc.); dieciséis novelas, la más célebre de ellas Emmanuel Burden, Merchant, aun cuando merecen también ser ci­tadas por su ruidosa ironía The green Overcoat y The Mercy of Allah; unos quince libros de viaje animados por una erudición sutil e ingeniosa, como The Path to Rome (v. Peregrinación a Roma), The oíd Road y The historie Thames; obras de crítica lite­raria, entre las cuales figura un excelente repertorio de composiciones líricas france­sas del Renacimiento comentadas, titulado Avril; las interesantes catorce colecciones de ensayos (On Nothing and Kindred subjeets, On Something, On Everything, etc.); unos veinte libros y monografías de carác­ter netamente histórico que llegan desde la interpretación de las Cruzadas y de las grandes herejías hasta Carlos 1, Cromwell, Luis XIV y Robespierre; y unos doce tex­tos de tema político-social como Servil State (v. La condición esclava, 1912), que pro­vocó alarmas y discusiones en toda Europa.

En esta última obra Belloc quiere demostrar que la moderna sociedad industrial, en con­traste con las instituciones libres medieva­les, tiende a restablecer la esclavitud de los trabajadores, y que incluso la forma esta­tal tendente a reemplazar la capitalista, o sea el estado socialista, da lugar, en esen­cia, a una nueva tiranía: la de los buró­cratas.

La enorme y variada producción de Belloc gira en torno a un gozne o punto central integrado por un cristianismo de formación humanística y docta que, sobre un equilibrio clásico y pagano, pretende instaurar la moral evangélica y la fe en la justicia divina.

M. L. Astaldi