Henri Barbusse

Nacido en Asniéres el 17 de mayo de 1873 y m. en Rusia el 30 de agosto de 1935. Su primer volumen de ver­sos, que lleva el significativo título Les pleureuses (1895), no daba lugar, efectivamente, a vislumbrar en Barbusse al futuro cantor vio­lento de la revolución bolchevique.

La no­vela que siguió, Les suppliants (1903), mos­traba al autor fiel todavía a la inspiración íntima y elegiaca. El Infierno (1908, v.), en cambio, ofrecía súbitamente la revelación de un Barbusse insospechado: la obra era, en rea­lidad, una implacable sátira social y, al mis­mo tiempo, la representación morbosa de la obsesión sexual y el terror de la muerte.

Sin embargo, el gran público seguía ignorando al autor cuyo nombre no habría de resonar sino con la guerra; incluso los cuen­tos de Nous autres (1914) pasaron inad­vertidos. Dos años después, por el contra­rio, toda Francia leyó El fuego (v.). El terrible «journal d’une escouade» de combatientes, redactado con una brutalidad des­concertante, opuesto a la retórica propia de la literatura bélica y fundado en la es­candalosa paradoja de la guerra soportada por quienes no la desean y nada ganan con ella, no solamente llevó al país al conoci­miento de un nuevo autor, sino que pro­vocó en Barbusse la revelación de sí mismo.

Toda su obra posterior, en efecto, estuvo deter­minada por motivos políticos y sociales cada vez más apremiantes y que le indujeron incluso a trasladarse a Rusia, patria de su revolución. Entre los textos de la posguerra cabe citar las novelas Clarté (1919) y Les enchaînements (1925), los ensayos Paroles d’un combattant (1920) y La lueur dans l’abîme (1920) y los cuentos Le couteau entre les dents (1921), Quelques coins du coeur (1921) y Les Judas de Jésus (1927).

C. Falconi