Serafín y Joaquín Álvarez Quintero

El mayor, Serafín, n. el 26 de marzo de 1871 en Utrera (Sevilla) y m. el 12 de abril de 1938 en Madrid; el menor n. el 21 de enero de 1873 en Utrera y m. el 14 de junio de 1944 en Madrid.

Muy jóvenes, cuando todavía no habían cumplido los 20 años, comenzaron a escribir en colaboración trabajos teatrales que se representaban en el patio de su casa. En 1889, el mismo año en que su farsa Esgrima y amor se repre­sentaba en el teatro Cervantes de Sevilla, se dirigieron a esta ciudad, donde vivieron durante algún tiempo con las asignaciones de unos modestos empleos en Hacienda.

Bien pronto les hicieron populares sus tra­bajos: en 1897 se representaban dos obras en un acto, El ojito derecho y La reja, y al año siguiente La buena sombra. Hacia 1900 anunciaron que tenían dispuestos 51 trabajos manuscritos; publicaron cinco o seis al año, llegando a componer al fin más de 200, acogidos todos con gran favor por el público y representados también algunos en el extranjero.

Los Álvarez Quintero representan un caso excepcional de colaboración artística y de comunión espiritual; aun siendo muy dis­tintos en apariencia física y en tempera­mento, más franco y locuaz Serafín, más cerrado y silencioso Joaquín, recorrieron, verdaderamente unidos, excepto la breve pausa del infeliz matrimonio de Serafín, el camino de la vida y del arte, ahondando con bondad y serenidad en los personajes burgueses de sus agradables entremeses y de las comedias más ambiciosas (v. Los galeotes) y reflejando, con visible tenden­cia hacia lo pintoresco, el espíritu y la gra­cia de sus paisanos andaluces en las mejo­res obras, como El genio alegre (v.). Recor­demos, entre otras obras, El patio (1900, v.), El nido (1901), El amor que pasa (1904), Amores y amoríos (1908, v.), Doña Clari­nes (1909), Así se escribe la historia (1910), Malvaloca (1918, v.) y La musa loca (1920).

A. Bianchini Fales