Nacido el 4 de febrero de 1805 en Manchester, m. el 3 de enero de 1882. Hijo de un procurador de los tribunales, parecía también destinado a la carrera de leyes, pero habiéndose dirigido a Londres con el fin de completar sus estudios, conoció al editor John Ebers, director de la Opera House, quien lo introdujo en los medios literarios y teatrales y lo casó con su hija.
Probó algún tiempo el negocio editorial, pero lo abandonó después para dedicarse al periodismo y a la literatura. El juicio favorable de Walter Scott sobre su primer libro, John Chilverton (1826), lo estimuló a escribir otros del tipo de novela truculenta, puesto en boga por Radcliffe y por Lewis.
Rookwood (1839) y Jack Sheppard (1839) obtuvieron gran éxito. Escribió a continuación La torre de Londres (1840, v.), San Pablo el Viejo (1841, v.), Guy Fawkes (1841), La hija del avaro [The Miser’s Daughter, 1842], El castillo de Windsor (1843, v.), Las brujas del Lancashire [The Lancashire Witches, 1848] y otras más.
Dotado de ardiente imaginación, pero sin profundidad de pensamiento, A. popularizó la novela gótica con sus complicadas intrigas y sus elementos de misterio y terror sobre un fondo pseudohistórico, pero con escasa sensibilidad moral y psicológica. Puede considerarse como un precursor de la novela policíaca moderna.
Sus grandes ganancias le permitieron adquirir el New Monthly Magazine, al que dio su nombre, y llegar a ser director de la Bentley’s Miscellany; abrió en Londres un salón literario frecuentado por las personalidades literarias más famosas de su tiempo, entre ellas Dickens y Thackeray.
F. Mei

