Singularmente escasa en noticias es la vida de Abdías, así como su libro (v.) es el más breve de todos los proféticos de la Biblia y uno de los menos precisos desde el punto de vista cronológico. Pero basta su fuerte voz para imponerse a la historia con la potencia de una biografía completa.
Todas las fechas de su vida, los tiempos y los lugares se hallan ocultos en el espíritu que le hace hablar contra los idumeos, descendientes de Esaú, que se habían unido con los devastadores de Jerusalén. Vivió, por lo tanto, en un período luctuoso, quizá de destierro: en tiempo de Joram (siglo IX a. de C.) o en la época de Nabucodonosor o, más probablemente, en los confusos y agobiantes tiempos de la cautividad de Babilonia.
Se enardece ante las ruinas y la profanación de Sión, y se conforta con la visión profética (¿y mesiánica?) de Jacob, triunfador de Esaú: «La casa de Jacob será un fuego devorador… y paja seca será la casa de Esaú». El tono de su libro, que muestra bastante mayor confianza en el futuro que en el presente, hace pensar que Abdías nació después de la caída de Jerusalén en 586, en el oscuro período a que alude también el libro de Jeremías (v.).
P. de Benedetti

