El Pastor Fido, Giovan Battista Guarini

[II pastor Fido]. Tragicomedia pastoril de Giovan Battista Guarini (1538-1612), publicada en 1590 y estrenada en Crema en 1595.

Muchas repre­sentaciones y un sinfín de ediciones se realizaron antes de llegar a la definitiva de 1602, después de la cual, entre el siglo XVII y el XVIII, se publicaron aproxi­madamente unas ochenta ediciones. El tema deriva del griego Pausanias.

Los Arcades debían sacrificar periódicamente un joven- cito a Diana. Su sacerdote Montano, descendiente de Heracles, recordando unas pa­labras del oráculo («este mal no acabará hasta que dos estirpes cercanas se junten en matrimonio»), decide, para acabar de una vez con el terrible tributo, unir a su hijo Silvio con la ninfa Amarilis, descen­diente del dios Pan.

Pero Silvio no piensa en el amor, preocupándose tan sólo de cazar, mientras Amarilis ama, siendo co­rrespondida, al pastor Mirtilo. De Mirtilo, sin embargo, se ha encaprichado una mujer deshonesta, Corisea, que, sabiendo que las leyes del lugar castigan a las mujeres infie­les, hace de manera que Amarilis y Mirtilo se encuentren en una cueva, donde un sátiro los descubre y denuncia.

Amarilis, no pudiendo probar su inocencia, es conde­nada a muerte, y Mirtilo, tal como lo consiente la ley, pide morir en su lugar. Cuan­do está a punto de ser sacrificado llega su presunto padre, Carino, que demuestra al sacerdote que Mirtilo no es hijo suyo sino del propio Montano; y éste reconoce en él al niño que había perdido muchos años atrás.

De manera que, siendo Mirtilo des­cendiente de Heracles, su boda con Amarilis cumplirá el oráculo que lo designa precisa­mente como «pastor fiel». Entretanto, tam­bién Silvio se enamora de Dorinda, que llevaba bastante tiempo amándole sin que él le hiciese caso; el destino y el amor, unién­dose, hacen de manera que las dos bodas se celebren al mismo tiempo, mientras Co­risea, redimiéndose por la alegría de los amantes felices y el goce de todo el pue­blo, decide abandonar su triste vida.

Com­puesto en endecasílabos y heptasílabos ri­mados libremente, El pastor Fido une a una dulce musicalidad, riqueza de imágenes, es­plendor de palabra y una habilidad de estilo que nos hace presentir la inminencia de un período literario que, superando su plenitud, ahora ya se encamina hacia las exuberancias del siglo XVII. A pesar del éxito que obtuvo, no faltaron críticos que, reconociendo en aquel clima de idilio ele­mentos trágicos y dramáticos, acusaron al Pastor Fido de atentado a las leyes aristo­télicas.

Guarini contestó a las críticas con el Verrato y el Verrato Secondo, en que rei­vindicó la plena libertad del artista en la creación de su obra. La polémica duró bastante tiempo, y a menudo volvió a en­cenderse, incluso en el siglo siguiente, identificando de este modo el nacimiento del Pastor Fido con el inicio de nuevas ten­dencias contrarias a la dominante estética aristotélica.

«Todo lo que puede dar la claridad de mente, la industria de estilo y de verso, está aquí dentro»; con estas palabras De Sanctis juzgó al Pastor Fido. Sin embargo, para los modernos, Aminta (v.) conservó más que El pastor Fido su alto valor de fresca poesía. E. Allodoli

¿Por qué escenas enteras del Pastor Fido se recitan hoy de memoria en Estocolmo y San Petersburgo, mientras ninguna obra de Shakespeare consiguió cruzar el mar? Porque lo que vale se busca en todos los países. (Voltaire)

No menos que Aminta, es una de las obras más elegantes que tiene la poética, desde los griegos a nuestros días. (Parini)

Guarini tiene imaginación y no tiene fan­tasía, espíritu y no sentimiento, oído mu­sical y no la armonía del alma. (De Sanctis)

*   Una de las primeras traducciones del Pastor Fido es la española de Cristóbal Suárez de Figueroa (1571-1639?), en verso suelto, publicada en Nápoles, 1602; poste­riormente hizo una nueva traducción Isabel Correa (Amberes, 1694).

*   Una reelaboración en alemán de la misma comedia, ya traducida al francés por Théophile de Viau (1590-1626) dio, en 1678, el poeta Hofmann von Hofmannswalden (1617-1679); el estilo de su Pastor Fido acentúa la incipiente manera del Seiscientos del original italiano.

*   Varios autores musicaron El pastor Fido, pero ninguna de sus óperas tiene el valor de la comedia de Guarini. Dignas de notar son las dos óperas de Georg Friedrich Hän­del (1685-1759), representadas en Londres, una en 1712 y otra en 1734; sobre el mis­mo texto compuso una ópera de cierto inte­rés Antonio Salieri (1750-1825), Viena, 1789.