Pasión de Sainte-Geneviève, Anónimo

[Pas­sion de Sainte-Geneviève]. Forma parte, con otros misterios igualmente anónimos, del siglo XIV, de un célebre manuscrito de la Biblioteca de Sainte-Geneviève (de la que procede el título), publicado por Aquiles Jubinal con el título de Mystères inédits du XV.e siècle (París, 1837); manuscrito que, posiblemente, nos conserva el repertorio de una cofradía parisiense organizadora de re­presentaciones sagradas.

Es importante por la fecha ya que con la Pasión llamada Pala­tina (descubierta en el fondo palatino de la Biblioteca Vaticana), con la llamada d’Autun (por el nombre de la ciudad donde se copió el manuscrito), con la del manus­crito Didot y el fragmento encontrado en Sion (Valais) en 1894, es uno de los más antiguos ejemplares de este género dramá­tico que han llegado hasta nosotros; pero también es importante por ponerse de ma­nifiesto en él ciertas inclinaciones que se notarán más pronunciadas en la Pasión de Semur — de comienzos del siglo XV y que indudablemente conoció y utilizó la Pasión de Sainte-Geneviève — y que dominarán más tarde las tres grandes pasiones france­sas del siglo XV (v. Pasión de Arras, Pa­sión de París y Pasión d’Angers) : la ten­dencia a enriquecer la materia canónica mediante elementos sacados de la literatura teológica, a alargar y subrayar la represen­tación de los tormentos de Cristo, a poner de relieve el papel de María y conceder gran importancia a los motivos realistas.

La acción se desarrolla en 4500 eneasílabos (u octosíla­bos franceses) y lleva la escena a 56 persona­jes; empieza con el encuentro entre Magda­lena y el Mesías, y el milagro de Lázaro; termina con el anuncio de la resurrección que da San Miguel a las mujeres, la reapa­rición de Jesús y la partida de los Após­toles para Galilea. Entre el milagro de Longinos y la sepultura se ofrece un intermedio puramente alegórico : una discusión entre los valores representativos de la Iglesia cristiana y la Sinagoga.

S. Pellegrini