[Passacaglia]. Esta obra para órgano de Johann Sebastian Bach (1685-1750) es una danza lenta en tres tiempos, de origen ibérico, tomada principalmente de los músicos de los siglos XVII y XVIII. Su origen permanece oscuro.
El Pasacalle hubiera sido quizá una «farandola» si las graves costumbres de los nobles españoles no le hubiesen privado de una mayor agilidad y permitido tan sólo los movimientos extremadamente lentos.
Consiste en un tema de ritmo ternario que será utilizado como bajo «ostinato» en las múltiples variaciones que componen el fragmento, antes de exponerse de nuevo a manera de conclusión. El Pasacalle de Bach sigue escrupulosamente el plan establecido por otros ilustres auto– res como Buxtehude, Kerl, Pechelbel y Andró Raison.
Y fue de este último además de quien tomó la primera parte del tema de su partitura. Sobre este tema, Bach imagina veinte variaciones cuya amplitud sonora se acrecienta sin cesar con la adición perpetua de nuevos juegos del órgano. Usa del procedimiento habitual de las variaciones: variaciones rítmicas, deformaciones melódicas, cambio de valor de las notas; pero, sobre todo, confía el tema sucesivamente a diferentes teclados de su instrumento y le hace pasar del pedal a las voces superiores.
Todo ello sin modulación, sin abandonar el tono fundamental en do menor. Bach concluye su partitura con una fuga que interrumpe el «ostinato». Este Pasacalle, por la complejidad de su registro, plantea problemas prácticamente insolubles a los organistas. Respighi ha realizado una orquestación que reproduce fielmente el pensamiento de Bach y da a la obra una amplitud que pocos organistas le llegan a comunicar.

