[La Parisienne]. Comedia en tres actos de Henry Becque (1837- 1899), estrenada en París en 1885.
Clotilde, perteneciente a la pequeña burguesía, tiene un marido, Du Mesnil, y un amante, Lafon, antigua relación que se ha convertido en rutina, casi en un segundo marido, celoso, enojoso, que desde hace algún tiempo encuentra cambiada a la mujer, fría y distraída.
Sus sospechas no son infundadas; pero ella se defiende hábilmente, o renuncia a defenderse, lo atormenta, lo confunde, hace de él lo que quiere. El capricho de Clotilde por el joven Simpson, termina pronto, porque él la abandona, y ella vuelve a La- fon, restableciendo con el marido el clásico triángulo.
Es una ligera borrasca después de la cual vuelve la calma, se restablece la normalidad. El leve paréntesis que la turba destaca lo que esta normalidad tiene de grotesco: el marido ignorante, seguro, sonriendo al amigo Lafon, tan inquieto y descontento; éste, más exigente, más desconfiado que un marido, y la mujer, imperturbable dentro de la encarnizada pugna, en el triángulo donde se ha construido su tranquilidad, siempre atenta a su deber, al marido, que, gracias a ella y a sus relaciones, alcanzará el trabajo y la posición deseadas.
Clotilde es el alma, la razón de la comedia, impregnada de una acerada ironía pero clara, firme, con una expresión siempre sencilla e intencionada, densa y epigramática. La situación, tensa y sobrecargada, es de una comicidad algo gruesa; pero su intenso y amargo significado brota de cada frase, de cada actitud de los tres personajes, maravillosamente vivos.
Es una de las obras maestras del teatro del siglo XIX, consagrada como tal por numerosas imitaciones. Sólo el título ha parecido poco feliz, a causa de su absurda e injusta generalización.
V. Lugli
Una fantasía que he escrito con muchísimo gusto, para demostrar a las personas de ingenio que no somos más mentecatos que ellas. (Becque)

