Parénesis, Ferenc Kölcsey

[Parainesis]. Ensayo del hún­garo Ferenc Kölcsey (1790-1838), publicado en 1837. Bajo la forma de consejos a su so­brino, él poeta esboza su ideal del cristiano y del ciudadano.

La ética de Cicerón y la de Sócrates sirven de guía al escritor, pero éste supera los modelos por su seriedad moral, y en su elocuencia, sun­tuosamente ordenada, encuentra un fondo de oro en la sinceridad y en la profundidad del alma del poeta.

Kölcsey da gracias a Dios por el sufrimiento, tan fecundo en enseñanzas, y que nos ayuda a distinguir entre la verdadera grandeza y el vano es­plendor. Él no cree en la gloria terrenal, pero desea vivir después de su muerte en la memoria de su sobrino amado.

Tranqui­lidad de conciencia y seguridad en nosotros mismos nos permiten pasar por la vida aumentando su mayor tesoro: la virtud. Pero tranquilidad de conciencia no quiere decir torpeza de espíritu o embotamiento: el mun­do, en el hombre y fuera del hombre, es tan hermoso que hay que mirarlo con emo­ción («fervor», «elevación»).

La adoración de la divinidad, el amor a la madre y al género humano son emociones indispensables para la grandeza, para el progreso. Mas «Leónidas sólo pudo morir por Esparta, Ré­gulo por Roma, Zrinyi por Hungría»; el amor a la patria es para Kölcsey el sentimiento central del alma.

Pero amor activo y dis­puesto a la cooperación y al sacrificio. Hay que continuar aprendiendo, pero la ciencia tendrá que servir a la república. Es nece­sario también ser orador y conocer a fondo el idioma nacional; hay que sacar consejos de la experiencia y de la historia.

El amor propio no busca sólo el provecho del yo, no es siempre egoísmo. El valor no es nada sin la paciencia y la constancia. Las adver­sidades y los adversarios dan sentido y valor a la vida. El amor a la humanidad es invul­nerable a los desengaños de la experiencia.

«Confiar en la virtud humana es una de las virtudes más nobles; pero pon esta con­fianza en la humanidad en general: muy a menudo te sentirás defraudado por los individuos en particular».

Sea ésta la ley principal de la vida: «perfeccionarse en la soledad, para provecho de la república». La elevación de ideales y la perfección de la forma hacen de la Parénesis una obra de alto valor. El sobrino de Ferenc Kölcsey perdió la vida en la guerra de la Independencia, muriendo por los ideales expresados en las altas enseñanzas de su tío.

G. Miegge