Parapsicología: Ciencia de los fenómenos «ocultos», Hans Driesch

[Parapsychologie: Die Wissenschaft von den «okkulten» Erscheinungen]. Tratado del filósofo alemán Hans Driesch (1867-1940), publicado en 1932.

Es, como ya advierte el autor, «una especie de guía para aquellos que quieren trabajar con éxito en este campo, tanto para el estudio eventual de los hechos como para la even­tual elaboración de teorías explicativas».

La obra se abre con una requisitoria contra la ciencia oficial, ausente de este terreno hasta el punto de confundir la parapsicología con el espiritismo, que no es más que una hipó­tesis interpretativa de los fenómenos, y de ignorar todo el trabajo llevado a cabo por investigadores serios, sin darse cuenta de que nos encontramos tal vez en vísperas de una total revolución de nuestras ideas sobre el mundo.

La obra está dividida en dos partes: «Método de la Parapsicología», en que el autor pone en guardia contra los fraudes voluntarios e involuntarios; distin­gue los fenómenos espontáneos de los pro­vocados, los «parafísicos» por los cuales siente aún cierta desconfianza, de los «paraméntales», los menos susceptibles de misti­ficación; y se esfuerza en simplificar su clasificación.

Expone las «Teorías de la Pa­rapsicología» y, después de haber demos­trado la insuficiencia de las teorías mate­rialistas frente a estos fenómenos, y la confirmación que éstos han dado a su vitalismo, examina especialmente el animismo, que quiere explicar todos los fenómenos paranormales con las «facultades» patentes o latentes del hombre vivo, sin afirmar nada en cuanto a su supervivencia o a la forma de esta supervivencia, y el espiritismo (lla­mado por él «monadismo»), que quiere ex­plicar un buen número al menos de aque­llos fenómenos con la actividad de los espí­ritus, concebidos como personalidades indi­viduales supervivientes.

Aun reconociendo que el estado actual de las investigaciones no permitan dar por resuelta la cuestión en favor de ninguna de las dos teorías, tiende a considerar la animista como más artificiosa que la espiritista, por la cual muestra su preferencia.

Concluye empero recono­ciendo que lo que urge de momento es efectuar experiencias claras e indiscutibles, que es lo único que permitirá hacer una selección entre las diferentes teorías propuestas, las cuales mientras tanto no son más que simples «hipótesis de trabajo».

Hay que notar que, después de sus investi­gaciones biológicas, que le llevaron a la admisión de un principio inmaterial inma­nente en el ser orgánico, los estudios de psicología anormal le encaminaron decidi­damente hacia aquella crítica del materia­lismo, que encontrará su más completa ex­presión en la Derrota del materialismo (v.).

G. Pioli