Papeles de Aspern, Henry James

[The Aspem Papers]. Novela del escritor norteamericano Henry James (1843-1916), publicada en 1888.

El protagonista, cuyo nombre no figura por­que la acción es narrada en primera per­sona, enterado de que Juliana Bordereau, la mujer en un tiempo amada por Jeffrey Aspern, el poeta por quien él se interesa, vive todavía y reside en Venecia, va allá con la esperanza de obtener las cartas de amor y otros documentos del poeta, persua­dido de que tales papeles se conservan, a pesar de la respuesta negativa de la vieja señora a las cartas insistentes de otro inves­tigador sobre Aspern.

Llegado a Venecia, el protagonista consigue en subarriendo de la anciana Bordereau algunas habitaciones en el palacio donde reside en compañía de una sobrina, Miss Tina, cuyo afecto no tarda en conquistar. La anciana señora, que ha intuido la secreta razón de que el prota­gonista se aloje en su casa a pesar del pre­cio excesivo y espera conseguir que se case con su sobrina, ya no demasiado joven, facilita las relaciones amistosas entre am­bos.

Un paseo nocturno en góndola por la laguna y algunos románticos encuentros’ en el jardín, acaban de ilusionar a Miss Tina, quien, tras la muerte imprevista de la tía, cortando por lo sano da a entender al pro­tagonista que, a pesar de los deseos de su tía, no destruyó los documentos de Aspern y está dispuesta a cedérselos si se casa con ella.

El protagonista se aleja aterrado ante semejante proposición y va errando por la laguna; cuando a la mañana siguiente se presenta ante Miss Tina, dispuesto quizás al sacrificio con tal de obtener los docu­mentos anhelados, se entera de que los ha quemado durante la noche y no obtiene del desaparecido poeta más que una miniatura.

Sin ser una novela en clave, en el poeta Jeffrey Aspern se ha querido representar a Shelley y en la vieja Juliana Bordereau a la hermanastra de Shelley, Claire Clairmont, que acabó sus días, viejísima, en Florencia, donde un investigador americano había sido su pupilo con la esperanza de obtener docu­mentos de Shelley, aunque terminó igual­mente defraudado. [Trad. de Eduardo Warshaver (Buenos Aires, 1947)].

B. Cellini