Odas y Discursos a los Grandes, Thomas Hood

[Odes and Addresses to Great People]. Obra del poeta inglés Thomas Hood (1799- 1845), publicada en 1825, escrita en colabora­ción con Hamilton Reynolds y que compren­de una serie de composiciones en metros diversos, en las cuales se propone «cap­tar las rarezas, los caprichos, los absurdos y las mezquindades de la presuntuosa gran­deza».

En la primera, «Oda a Mr. Graham, aeronauta» [«Ode to Mr. Graham, aeronaut»], el poeta imagina desde lo alto a Londres reducido a las dimensiones de Liliput y a los hombres diminutos «como los gusanos del queso»» se pregunta qué es la gloria y se ruboriza de sus propias debilidades.

Domina en otras el tono satírico, como en «A Mrs. Fry en Newgate» [«To Mrs. Fry en Newgate» J, donde el poeta amo­nesta a una dama que ha creado una escuela en la prisión de Newgate porque «de nada sirve pulir cuando el momento bueno ha pasado y no queda ya nada sano»; en «A H. Bodkin» [«Ode to H. Bodkin»], secretario para la supresión de la mendicidad, el autor manifiesta su añoranza de la nota pintoresca que aportaba a la vida ciudadana la presencia de los pordioseros e irónicamente concluye: «Nos bastará de ahora en adelante procurar defender nuestras esterlinas porque nuestros céntimos los proteges tú».

En la oda «Al gran desconocido» [«To the Great Unknown»], que resulta ser Walter Scott, pasa revista a las principales obras del popular novelista preguntándose por qué quiere conservar el anónimo renunciando a la fama; concluye diciendo que no lo hace ciertamente por modestia, sino porque es «un hombre minúsculo» y «siendo pe­queño prefiere ser nadie».

Un soplo de la más viva comicidad campea en el «Discurso a la compañía de las lavanderías a vapor» [«An Address to thè Steam-Washing Com­pany»], el cual, después de haber descrito con vivacidad el trabajo de las lavanderas, pone en boca de una de ellas una desmesu­rada protesta contra los hombres que con su vapor roban el trabajo a las pobres mu­jeres; y no es menos sabrosa la oda «Al Capitán Perry» [«To Captain Parry»], don­de, jugando con el doble sentido de la pala­bra inglesa «pole» (polo o palo), pregunta al célebre descubridor si el Polo «es sin­gular y único, derecho o torcido, muy grue­so o muy delgado, y de qué madera está hecho».

Una nota de emoción vibra, por el contrario, en la oda dedicada a la muerte del célebre payaso «Giuseppe Grimaldi pa­dre» [«To Joseph Grimaldi senior»], que lamenta diciendo que en resumidas cuentas «mucho mejor habría podido prescindirse de algunos hombres superiores», y en la oda dedicada al retorno- de una actriz a las ta­blas [«Address to Mary Darlington»], cuya íntima tragedia roza con mano delicada.

Es la primera obra de Hood: en ella se mani­fiestan, bajo el velo de la ironía y de la burla, las cualidades de fantasía y de com­prensión humana que se revelan mejor en las obras siguientes.

A. P. Marchesini