De las Obras y de la Limosna, San Cipriano

[Deopera et elemosynis]. Uno de los tratados menores de San Cipriano, obispo de Cartago, martirizado en 258.

En los Testimo­nios a Quirino (v.), San Cipriano había ya reunido cierto número de citas de las Escri­turas que atestiguan el deber, para el cris­tiano, de las obras buenas y de la limosna. Estos textos son utilizados en el tratado (en 26 capítulos) escrito entre los años 252 y 256.

Este escrito, en forma de apremiante exhortación, desarrolla la idea de que las buenas obras y las limosnas son un deber y al mismo tiempo una ventaja para el cristiano en cuanto principio de santifica­ción y fermento de la indulgencia divina; si los cristianos quieren obtener misericordia de Dios es menester que sean misericor­diosos con los pobres.

Es vano el temor de empobrecer dando por amor de Cristo, pues el propio Cristo, toma sobre sí la suerte del que busca ante todo el reino de Dios y su justicia. En cambio, está destinado a la perdición quien mantiene con demasiada solicitud su patrimonio. Tampoco es menes­ter preocuparse por los hijos, aunque sean numerosos, ya que Dios es padre y tutor para ellos.

Los cristianos deben tener ante los ojos el ejemplo, descrito por los He­chos de los Apóstoles (v.), de los primeros cristianos, que lo ponían todo en común, como verdaderos hijos de Dios, que a todos da, sin escatimar, la luz del día, el aire y todos sus bienes.

M. Niccoli