Obras, Jordano Nemorario

La perso­na y la nacionalidad de este hombre de ciencia medieval son cuestiones todavía «sub judice», y el estado caótico de sus manuscritos, que han llegado hasta nosotros confundidos a menudo con los de otros autores, hacen más ardua todavía la crítica de su obra, que, indiscutiblemente, señala una piedra miliar en el camino del progreso de la mecánica y de las matemáticas.

La hipótesis propuesta por Boncompagni y Treutlein, y sostenida por Maximiliano Curtze, de identificar a Nemorario con el dominico Jordano de Sajonia, es tal vez la más digna de atención. Teniendo todo esto en cuenta, debe excluirse que fuese natural de Nemi, como se afirma en la Enciclopedia Italiana Treccani. En la biblio­grafía de los escritores dominicos (Jachobus Quetif y, Jachobus Eckard… Scriptores ordinis Praedicatorum MDCCXIX), en la voz Jordán de Sajonia, sucesor inmediato de Santo Domingo en el generalato de la Or­den, a propósito de las obras de Jordano se lee: «De his sic noster Nicolaus Trivet in chronica ad annum MCCXXII, vide Spicilegii Dacheriani 2. VIII, pág. 572; hoc anno in capitulo F. F. Praedicatorum generali tertio, quod Parisius celebratum est, suc- cessor B. Dominici magisterio ordinis F. F. Praedicatorum factus est F. Jordanus natione Teutónica diócesis Maguntiae, qui cum Pari­sius secularibus et praecipue in mathematicis magnus haberetur libros duos admodum útiles, unum de ponderibus et alium de lineis datis dicitur edidisse».

De manera que Ne­morario («Silvestre») debió de nacer en 1190, fue elegido General de la Orden en 1222, y murió en un naufragio el 13 de febrero de 1237. Una tradición le hace per­tenecer a la familia von Drach; según otros nació en Borrentrick, junto a War- burgo, obispado de Paderborn, y por lo tanto en los bosques del Eggebirge, y se­gún algunos pertenecía a los nobles duques de Eberstein, en Sajonia, según otros en el ducado de Dessel, de la diócesis de Hid- delsheim.

Hoy le son atribuidos los siguientes trabajos:

a) Arithmetica, o Aritmética, o Elementa arismetica, publicado en París en 1496 por Lefévre d’Étaples (Jo. Faber Stapulensis);

b) Tradatas de numeris da­tis o de lineis datis, publicado por Treut­lein, 1879;

c) Algorithmus demonstratus (?), publicado por Fr. Schöner en Nuremberg, 1534;

d) De triangulis, publicado por M. Curtze, 1887;

e) Planispherium, publicado por Jacob Ziegler, Basilea, 1536;

f) De proportionibus (?);

g) De Isoperimetria (?);

h) De speculis.

Las graves incertidumbres acerca de la originalidad de estas atribu­ciones son debidas a las condiciones en que se encuentran los numerosos códices que representan y representaban las únicas fuentes de la cuestión nemorianense. Como ejemplo recordaremos:

1.° El cod. de la Bib. Nac. de Florencia en el fondo «Con- venti Soppressi» y procedente del convento de S. Marcos, I. VI. 36 (antiguo n. 207), en 4.°, siglo XV, mutilado al final; en las guar­das interiores se lee: Tractatus de planetis [falta] Liber Jordani de ponderibus [de fol. 7 r. a fol. 13 r., antigua numeración]; Magistri Blasi [Biagio Pelacani], de parma de ponderibus [del fol. 13 r. al fol. 21 t., paráfrasis del dé Giordano]; Liber in geome­tría quod didtur enbadorum, compositus a Savasorda Judeo, etc. (v. Historia de las matemáticas de Libri);

2.° El códice con la signatura 1. 1. 32 [San Marcos antiguo 206], perg. in-4,°, sig. XIV; en la guarda interior perg. por otra mano está escrito: superio- rum et inferiorumde Naturis Signorum fol. 1 [del fol. 1 r. al fol. 17 t.] de triangulis, fol. 18, fol. 124 Ziber Jordani de almanta de triangulis [el primero del fol. 18 r. al folio 18 t.]; Alpaganus c. 19 [del fol. 19 r. al fol. 34 r.]; de visu sive -perspectiva fol. 40, fol. 103; perspectiva Euclidis [del fol. 40 r. al fol. 46 t.; en el fol. 43 se encuentra el libro de speculis hasta el fol. 46 t.]; de ponderoso et levis Eucl. fol. 47 r.; de ponderibus Eucl., fol. 48; Geo­metría Euclidis fol. 49 cum comento Adelardi [del fol. 49 r. al fol 113 r.]; Algorismus fol. 113. [del fol. 113 t. al fol. 124 r.]; [sigue] Jordanus de triangulis; fol. 124 [del fol. 124 t. al fol. 135 r.]; [va en cabeza en el primer folio: lib. Jordani trianguli de almania]; Theodosius de speculis fol. 135 item liber de proportionibus fol. 165 [del folio 135 t. al 168 r.]; Arithmetica Jordani [fol. 168 t. 212 t.j; de ortu signorum fol. 213 [del fol. 213 a. a fol. 218 r. al final]; de proportionibus fol. 165.

3.° El cod. con la signatura 1. 1. 37 [San Marco antiguo 199] sig. XV, en 4.°, parte pergamino y parte papel. En la guarda interior se lee: 19 «in bancho XVIII ex prte occidentis»; Arismetica Jordani [de fol. 1 r. a fol. 80 r.]; Euclides de Visu [del fol. 85 r. a fol. 103 t.].

4.° El cod. con la signatura 1. V. 18 [San Marco] De Geometría, Arithmetica et Astrologia, Varia. Quaedam videntur Jordani Nemorarii, et Roberti Lincolniensis. Cod. perg. in folio siglo XV.

5.° El cod. con Ja signatura 1. X. 40 [S. Marco], perg. in. 4.°, sig. XV del fol. 17 r. al fol. 22 r. Fragmento del tratado sobre el astrolabio, donde en el fol. 18 r. se lee: «propositio Jordani est talis», y en el fol. 22 r. «et in hoc com- pletur demonstratio Jordani de planisferio».

Por estas referencias parecería confirmarse la suposición ya expresada por Duhem de que había escrito realmente sobre el astro- labio, pero permanece la duda de que se trate de refundiciones del Mesallah o de Hermann. Duhem (Pierre Duhem: Les Origines de la Statique, t. I, París, A. Herrmann, 1905) trató con profunda doctrina la obra de Nemorario examinando los có­dices existentes en París (Bib. Mazarina, ms. 3642; Fondos latinos Bib. Nac. de Pa­rís, n. 16644 [s. XIII], 7364 [s. XIV], 16198 [s. XIV], 14737 [s. XV], 10252 [s. XV], 10267, 11247 [s. XV], 16649 [s. XVI], 8680 A, 7378 A, 7310, 10260), y mediante una crí­tica cuidadosa ha demostrado la transfor­mación peripatética de los elementos de Jordano, haciendo además un análisis cui­dadoso del trabajo de Tartaglia (Jordani opusculum de ponderositate. Nicolai Tartaleae studio correctum novisque figuris auc- tum. Venetiis, apud Curtium Trajanum, MDLXV).

Con estos elementos Duhem se ha propuesto dirigir su atención hacia los precursores de Leonardo, e indagar cuál pudo haber sido la influencia de Nemorario sobre Vinci. Ciertamente fue grandísima, más aún, preponderante, especialmente en las cuestiones de la mecánica. Por lo demás, esta influencia nos la confirma indirecta­mente el propio Leonardo. En efecto, el profesor Roberto Marcolongo (La mecánica en Leonardo da Vinci, Nápoles, 1932) ha llamado la atención sobre el nombre «Gior- dano», que Leonardo trazó de su mano en sus códices.

Esto deja lógicamente suponer que los estudios de Vinci acerca de la me­cánica comenzaron en Florencia y precisa­mente con la serie de los códices del con­vento de San Marcos. La promiscuidad de los manuscritos fragmentarios en los códi­ces citados más arriba manifiesta su orden, o desorden, su estado incompleto, debido, por lo general, a los copistas y encuaderna­dores, de manera que el estudio de la cues­tión nemoriana además de estar erizada de dificultades debe necesariamente aplicarse al examen crítico de estos manuscritos con preferencia a las primeras ediciones impre­sas. Cierto es que toda investigación en este sentido pondría más de relieve el valor de este oscuro tratadista que cooperó prin­cipalmente en el trabajo de transformación de la mecánica que nos transmitió el mundo griego, hasta llegar a la estática moderna.

Y así, por su obra de matemático, no po­demos todavía dar un juicio más seguro porque sobre ella no se ha efectuado un trabajo de crítica cuidadosa; para la me­cánica es mucho más fácil obtener una con­clusión, especialmente después de los tra­bajos de Duhem y de otros. Jordano estu­dia un móvil obligado a descender según un camino no vertical, presentándolo como la única fuerza eficaz para el movimiento, a la que llama «gravitatis secundum situs», tomando en consideración la longitud de la trayectoria y el descenso por la vertical, y formula los principios que regulan la caída. Para el descenso por arcos de círculo, aunque no pueda llegar a la solución inte­gral del problema, considera arcos «quantulumcumaue parvi», lo que justamente hace decir a Duhem: «Si la méthode infinitési­male pouvait apparaître un instant à un géomètre du moyen âge, ce ne pouvait être que comme une lueur qui brille un clin d’œil et s’éteint aussitôt».

Añádese que el «principium secundum situm» induce a Jor­dano a transformarlo en el siguiente: «Lo que puede levantar cierto peso a cierta altura puede levantar un peso K veces mayor a una altura K veces menor», principio que después se convertirá en el fundamento de toda la estática, con la expresión: «prin­cipio de los trabajos virtuales».

P. Pagnini