Obras , Jakob Bernouilli

[Jacobi Bernouilli Basileemssis, Opera, Genevae, 1744]. Están en ellas comprendidos todos los es­critos científicos del gran matemático suizo Jakob Bernouilli (1654-1705), publicados en Basilea, en dos volúmenes, en 1744.

Los editores, al recopilar aquellas obras, se atuvieron a un criterio cronológico, que hace fácil ir siguiendo la evolución del pen­samiento de Bernouilli. Aunque este hom­bre de ciencia trata una variedad grandí­sima de problemas — y no sólo matemáti­cos—, con todo, su interés más constante se muestra dirigido hacia el cálculo infini­tesimal, y — en este sentido — es conside­rado como uno de los más grandes conti­nuadores de Leibniz, cuyos nuevos concep­tos aplicó a muchas cuestiones pertenecien­tes a la matemática y a la mecánica.

A par­tir de 1687 (año en que Bernouilli vio la posibilidad de ocupar una cátedra en la Universidad de Basilea), se dedicó exclu­sivamente a las matemáticas. Pertenecen a este año una disertación escrita para obte­ner el nombramiento de la Universidad (es un interesante ensayo en que resolvió el problema de dividir un triángulo cualquiera en cuatro partes equivalentes mediante un par de rectas perpendiculares) y, además, una disertación de licenciatura desarrollada bajo su dirección y relativa a la teoría euclidiana de las proporciones.

Es oportuno observar que los editores de las Obras han insertado, entre los escritos firmados por Bernouilli, numerosas disertaciones de li­cenciatura sostenidas por sus discípulos, pero que reflejan el pensamiento y la obra del maestro. En sucesivos escritos de 1688- 1689 hallamos ulteriores investigaciones de aplicación del álgebra o la geometría. En este aspecto Bernouilli fue un continuador de Descartes, autor al que estudió amorosa­mente hasta el punto de preparar la edi­ción de su Geometría (v.), enriqueciéndola con preciosos comentarios.

La influencia ejercida en él por la memoria fundamental con que Leibniz estableció las bases del cálculo diferencial se manifiesta primero, en 1689, por medio de una disertación de licenciatura acerca de la «teoría de las se­ries», discutida en su presencia y reprodu­cida en sus Obras. Otras disertaciones sobre el mismo tema figuran entre los escritos de los años 1692, 1696, 1698, 1704. En un im­portante escrito suyo de 1690 se encuentra por primera vez la expresión «cálculo integral» (pero Johann Bernouilli, hermano de Jakob, reivindicó la paternidad de esta afor­tunada expresión).

Muchos escritos de los años sucesivos — siempre conexos con el desarrollo del naciente cálculo infinitesimal — pertenecen a cuestiones de alta matemá­tica. Tales son sus investigaciones sobre las curvas denominadas respectivamente «funi­cular» o «catenaria» (1691), «parábola helicoide» (1691), «espiral logarítmica», «curva losodrómica» (1691), acerca de la «cicloide» (1692), sobre la «curva elástica» (1691-1694), sobre la «isócrona paracéntrica», y en fin, sobre la célebre «lemniscata» (llamada pre­cisamente de Bernouilli) que hoy ha lle­gado a ser de gran actualidad en la técnica porque (para evitar peligrosos efectos de vuelco por la fuerza centrífuga en los co­ches en marcha) ha parecido oportuno dar la forma de arco de lemniscata a las curvas de las autopistas. Como es sabido el lem­nisco es el lazo que, a manera de ancho nudo, adorna generalmente las coronas de homenaje.

De aquí el nombre de la curva de Bernouilli que se asemeja un poco a un ocho caído [ꚙ] y que — como es sabi­do — se usa como símbolo del infinito ma­temático. También Bernouilli dio una solución del «enigma florentino» propuesto por Viviani en una famosa obrita titulada For­mación de los cielos (v.). El problema y las soluciones que de este famoso problema die­ron Viviani, Bernouilli y otros, gozaron tam­bién de gran popularidad entre los arqui­tectos, los cuales sacaron de ellos formas nuevas e interesantes para las bóvedas.

U. Forti