Novelas Ginebrinas, Rodolphe Topffer

[Nouvelles génevoises]. Colección de relatos del escritor suizo Rodolphe Topffer (1799-1846), publi­cada en París en 1840. En estas narracio­nes, ya en parte conocidas en revistas des­de 1829, Topffer revela plenamente sus cua­lidades de observador y de moralista y su delicado sentido de humanidad.

En «El pres­biterio» [«Le Presbytère»] un joven, Carlos, habla de su amor por una muchacha, que él, huérfano recogido por piedad por el pastor, no puede desposar, y de su dolor al abandonar el país en busca de fortuna que le consienta el anhelado matrimonio. «La herencia» [«L’Héritage»] es la histo­ria de un noble ginebrino que, participando involuntariamente en una revuelta, se enamora de una muchacha socorrida por él. Calumniado por uno de sus tíos a causa de esta sospechosa relación, se casa con la muchacha, renunciando a la herencia del viejo.

Parte notable de la obra está constituida por las tres narraciones comprendidas en el título «La biblioteca de mi tío» [«La bibliothèque de mon oncle»]: Julio, el pro­tagonista, un muchacho, se libera de la ti­ranía de un odioso preceptor por uno de sus tíos, el doctor Tom, que le inicia en la cien­cia de los incunables y en el amor por los viejos libros. Otro amor, entretanto, nace en el muchacho, el de una muchacha hebrea a la que el tío consultaba por razones de estudio, pero la muchacha muere de vi­ruelas, y cuando algunos años después Ju­lio encuentra otra joven, Lucy, que de mu­chacho había conmovido dulcemente su fantasía, siente más aguda la nostalgia de la juventud transcurrida, porque sucede que Lucy está ya casada. Hasta él, por fin, inicia su vida de hombre casándose a su vez.

Otras páginas variadamente descrip­tivas, de tono autobiográfico, narran los paseos, las excursiones al collado de Anterne, en el valle del Trient, en el gran San Bernardo. Estas evocaciones, en las que serpentea el humorismo de Topffer, son en cierto sentido un anticipo de sus conocidísimos Viajes en zigzag .(v-); tam­bién ha de tenerse en cuenta que «El pres­biterio» y «La biblioteca de mi tío», pu­blicadas antes separadamente en 1832, en Ginebra, sirvieron de punto de partida a sus verdaderas novelas, El Presbiterio, en 1834, e Historia de Julio [«Histoire de Ju­les»], en 1838. Las Novelas ginebrinas fue­ron muy pronto valoradas por Xavier de Maistre y por Sainte-Beuve, que las con­sideraron una de las mejores manifestacio­nes de la literatura suiza.

C. Cordié