Juan de Dueñas (m. 1460?) fue un poeta andariego que estuvo a punto de perder el juicio por el amor de una «fermosa gentil judía».
Escribió la Nao de amor y El pleito que oyó Juan de Dueñas con su amiga, que parece un diálogo dramático, acaso representado en alguna fiesta cortesana. Juan de Dueñas es un poeta fino y agradable en su Nao de amor y en algunos «desires» y canciones. Larga y azarosa vida tuvo el poeta castellano, principalmente conocido por la fantasía alegórica de la Nao de amor, que compuso en Nápoles, estando preso en la Torre de San Vicente, según se declara en uno de los Cancioneros de París.
También son curiosos los versos políticos que dirigió al rey don Juan II quejándose de la mengua de la justicia, la cual sólo lograba quien tenía «bien poblado su bolsón», y de la tiranía con que esquilmaban al mísero pueblo los neófitos del judaísmo. Sus consejos fueron recibidos de mal talante y el despecho^ le lanzó al campo de los infantes de Aragón, a quienes siguió en próspera y adversa fortuna. Las poesías de Juan de Dueñas abundan bastante en los Cancioneros manuscritos, especialmente en el de Gallardo, y ellas nos dan razón de los viajes, andanzas y amoríos del autor.
El diálogo, con bastantes trazas de dramático, que compuso en 1438 — según de su mismo contexto se infiere — y que debió representarse^ en algún sarao palaciego (El pleito que oyó Juan de Dueñas con su amiga), tiene como interlocutores suyos una Dama, un Portero, un Relator, un Alcalde y el propio Juan de Dueñas, que hace el papel de acusado, resultando de todo un pequeño paso o entremés, en que se descubre un germen de acción desarrollada con bastante gracia.
C. Conde

