[Nanna oder Über das Seelenleben der Pflanzen]. Obra del filósofo alemán Gustav Theodor Fechner (1801-1887), publicada en Leipzig en 1848. De acuerdo con su teoría de un animismo general de la naturaleza, que expondrá ampliamente en el Zend-Avesta (v.) y en las obras sucesivas, Fechner estudia la vida de las plantas, refutando la opinión común que les niega un alma y rechazando las tentativas científicas de interpretar sus funciones desde un punto de vista quimicofísico.
La intuición espontánea, que se refleja en una larga tradición legendaria y mítica, parece inspirar la hipótesis de una animación del reino vegetal. La observación de las reacciones ante el mundo externo y de la vida interior de los vegetales, según Fechner, lo confirma. Naturalmente el alma de las plantas es de naturaleza distinta de la de los animales, pero no puede considerarse inferior en grado; representa más bien — y en ello Fechner anticipa las observaciones de Bergson — otra dirección de desarrollo. Su individualidad está menos desarrollada, es más profunda su adherencia a la vida del ambiente donde está radicada y del que no se mueve.
Por ello carece de memoria e inteligencia, incluso en grado ínfimo; está más bien hincada en el curso de la vida, toda ella presa de la sensibilidad: sensación y reacción estrechamente fundidas y conjuntas. Es posible que, precisamente por ello, disfrute de una sensibilidad más intensa y difusa, en la que todavía no se anuncia la diferenciación de los sentidos singulares. De ello parece derivar esa impresión de integridad, de pureza vital que da la planta. En la comunicación simpática con su vida alcanzamos el inefable plano de la pura sensibilidad y a través de él el plano de la vida elemental del cosmos, fuera de las turbaciones de nuestra agitada existencia espiritual.
A. Banfi

