[Die Bremer Stadtmusikanten]. Cuento de Jacob (1785- 1863) y de Wilhelm (1786-1859) Grimm (v. Cuentos para niños y familias). Uno de los rasgos característicos de la poesía popular era, según los Grimm, la parte que en el cuento toman los animales, las plantas, las cosas, todos animados y provistos del don de la palabra.
En éste hallamos cuatro animales domésticos: el asno, el perro, el gato y el gallo, que, después de haber servido toda su vida al hombre, cuando llegan a viejos advierten que sus respectivos amos quieren deshacerse de ellos. Toman el camino del campo y piensan irse a Brema y hacer que los tomen a sueldo en la banda municipal.
Pero no es menester ir tan lejos para dar muestras de su voz. En medio de la noche brilla una lucecita. Se asoman a una ventana los cuatro compadres y ven a unos bandidos celebrando un festín. Los cuatro viajeros se ponen uno encima del otro, y, tras una bulla infernal, se precipitan en la habitación, mientras los bandidos, aterrorizados, huyen dejando su cena a los recién llegados. La Edad Media nórdica, desde el Román de Renart (v.) a las gárgolas de las catedrales góticas, tenía predilección por los animales sabios y prudentes, que tenían más astucia que el campesino, así como por los animales imaginarios, encarnación, a veces, del diablo, que atormentaban a los pobres hombres.
Pero esta vez los alegres compadres se contentan con aprovecharse de la ocasión según sus necesidades; se procuran un buen alojamiento para el resto de sus días y restablecen el equilibrio que la injusticia de los hombres había intentado quebrantar en perjuicio de ellos.
F. Fano

