Obra de la escritora española Concepción Arenal (1820-1893), publicada en 1895. Estudia todos los problemas que debe resolver la mujer española de su tiempo para ocupar digna y eficazmente el puesto en que la sociedad humana la necesita.
El índice del libro es ya un exponente del contenido, harto elocuente: «Importancia de formarse idea exacta de la perfección», «La mujer de su casa corresponde a un ideal erróneo», «Necesidades de que todos cooperen a la obra social», «Errados argumentos de los que se oponen a la directa acción social de la mujer», «El modo de ser actual de la mujer la debilita física y moralmente, y contribuye a su desgracia y a la de su familia», «La debilidad y la fortaleza de la mujer».
El desarrollo de estos temas está hecho con perfecto y autorizado conocimiento de causas. Concepción Arenal tenía una vasta experiencia de los temas sociales, que trataba de penetrar a fin de hallarles el remedio que exigían. Entendía ella, en este caso concreto, que era una profunda y nefasta equivocación del hombre la de mantener el principio de que la mujer perfecta «no piensa más que en su casa, en su marido y en sus hijos». La mujer española — afirma la autora — tiene gran influencia social, pero no tiene virtudes sociales.
Y si vive al margen de la sociedad (en el sentido humano a que se refiere la ilustre autora), ¿cómo va a conocer cuáles son sus deberes para con lo que desconoce? La esfera beneficiosa de la mujer trasciende de su casa, indiscutiblemente. En el tiempo en que doña Concepción Arenal escribía sobre los puntos a que debía aspirar la mujer, se estaba lejos de admitir la acción social de la mujer española.
C. Conde

