[El soldado fanfarrón]. Comedia que Plauto (255?-184 a. de C.) escribió alrededor de sus cincuenta años, cuando, hacia el final de la segunda guerra púnica, las esperanzas de los romanos estaban puestas de nuevo en el gran Escipión, con el cual el protagonista de la comedia tiene acaso algún punto de contacto en ciertas fanfarronadas militarescas, que no resultaban del todo agradables ni al Senado ni al pueblo romano.
Prescindiendo de la aguda pero velada parodia caricaturesca, el tema presenta las acostumbradas características de la intriga y de la sustitución de personaje, organizadas según la fértil fantasía de un esclavo. Pleusicles ama a la cortesana Filocomasia que Pirgopolinices (v.), grotesco tipo de militar fanfarrón, rapta, llevándola a Éfeso. Palestrión, criado de Pleusicles, corre a informar a su amo. Pero durante el viaje, caído en manos de los piratas, es vendido al soldado y encuentra a la muchacha raptada. El esclavo y la mujer avisan a Pleusicles, que llega y es acogido en la casa contigua a la del soldado, en la de Periplecómeno. Gracias a esta vecindad, se puede abrir un agujero en la pared que separa las dos casas, y Filocomasia tiene libre acceso a las citas de amor con Pleusicles. Pero Esceledro, criado de Pirgopolinices, encargado de custodiar a la muchacha, los ve desde el tejado unidos en amoroso abrazo; para convencer a Esceledro de que se trata de una equivocación, se le hace creer que una supuesta hermana gemela de Filocomasia llegó el día anterior con su amante, de manera que Esceledro no sabe qué pareja ha visto desde el tejado: si la de su ama o la de la hermana de ésta.
Ahora Palestrión y Periplecómeno fingen que este último tiene una esposa que, cansada de su marido, desea casarse con Pirgopolinices, de quien está enamorada. El soldado, halagado por su nueva aventura, se dispone a despedir a su concubina. Y como le han dicho que han llegado la hermana y la madre de Filocomasia con la intención de llevarse a su cónyuge, él no sólo la despide, sino que le cede los obsequios que le había hecho, incluido el esclavo Palestrión que le había dado como regalo. Pirgopolinices entra después en la casa de Periplecómeno, donde encuentra, en lugar de la mujer al marido, que, con un grupo de criados y una descarga de palos, pone fin a la burla. Esta afortunada comedia ha creado un tipo que, lejano progenitor de los innumerables capitanes Matamoros o Fracassa (v.), resucitó siglos después en la «commedia dell’arte» italiana. Pero la exageración caricaturesca y la intención política perjudican sin duda el equilibrio de la representación escénica y hasta al carácter del protagonista, que queda algo amanerado y superficial. Con todo, precisamente a este tono de farsa que domina la intriga y los personajes, y esboza un tipo cómico haciéndolo vivir por sus solos rasgos fundamentales, fuertemente marcados, se debe el triunfo de esta obra, que se ha convertido en modelo de su género. [Trad. española de P. A. Martín Robles en Comedias de Plauto, tomo III (Madrid, 1945), con el título El militar fanfarrón].
F. Della Corte
Ciertamente la gracia de Plauto no es siempre feliz, o mejor dicho, no es tal que pueda ponerse de buen grado en boca de todos; pero la comedia de Plauto es la representación viva y animada de varios tipos en variadísimas situaciones cómicas, y Plauto ha de hacer sentir a sus espectadores la chanza ora descarada, ora picante, ora desabrida, y el lenguaje injurioso y el juego de palabras obsceno o insípido de sus criados, de sus juerguistas o de sus alcahuetes. (C. Marchesi)

