[Antikrists mirakler]. Novela de la escritora sueca Selma Lagerlöf (1858-1940), publicada en 1897. En Diamante, pequeña aldea siciliana que recuerda Taormina, roban de la iglesia la verdadera imagen del Niño Jesús y la sustituyen por la falsa del Anticristo: así todos los milagros de dicha imagen sólo procuran bienestar material.
En torno a dicho motivo se desarrolla la sencilla trama. Micaela, hija de un noble arruinado, se casa con un anciano y rico señor del lugar. Gaetano, joven y pobre, está fascinado por la belleza de la joven, que en su marco de riquezas le parece aún más hermosa. Cuando Gaetano se atreve a confesar su amor a Micaela, ella le rechaza y él, para olvidarla, huye a Inglaterra, donde conoce las doctrinas socialistas, se entusiasma y se convierte en seguidor de las mismas. Al volver al país, su fama de socialista hace que las autoridades le consideren peligroso y, por prudencia, lo encarcelen. Mientras Gaetano está en la cárcel, le llega la noticia de que Micaela ha fallecido; pero es un error, puesto que quien ha muerto es su marido, y cuando el joven, al quedar libre, es recibido jubilosamente por sus paisanos, encuentra a Micaela y, con la inesperada felicidad, se desmaya. La mujer, conmovida, olvida todo respeto humano y va a su lado; desde este momento empieza la felicidad para los protagonistas.
Micaela encarna, el tipo preferido por la autora: es una criatura en la que los impulsos generosos del alma dominan siempre a la fría reflexión; y en la aventura de las dos imágenes del Cristo y del Anticristo, que sirve de fondo a la historia, está señalado el contraste entre el socialismo materialista y un posible socialismo religioso. Pero el interés del libro radica sobre todo en la descripción pintoresca del pueblecillo siciliano, en su sensibilidad por lo que hay de ingenuo y pueril en el alma popular, respecto a lo extraordinario y «milagroso».
A. Ahnfelt
En el rudo mundo de las supersticiones populares meridionales, que es tan grave y duro en Verga, esta escandinava ha insuflado un encanto poético que le da una ligereza huidiza y familiar de ensueño. (Tilgher)

