Tratado filosófico latino de Pietro Pomponazzi (1462-1525), publicado en 1567 y propiamente titulado Libro de las causas de los milagrosos efectos de la naturaleza, o sea de los encantamientos [De naturalium efectuum admirandorum causis, sive de incantationibus liber].
Luchando contra la concepción particularmente cristiana de la inmortalidad del alma y planteando la antítesis entre el libre albedrío y el determinismo del acaecer, el autor examina si también en el mundo exterior puede haber una intervención de Dios directa y personal. Pero, por el hecho mismo de que nada arbitrario puede acaecer en el orden natural de las cosas, reafirma un sentido resueltamente averroísta contra Alejandro de Afrodisia y los, comentadores de Aristóteles que, aun después de la Escolástica, volvían a encerrarse en mitos y abstracciones: la intervención de Dios en las cosas de la naturaleza no es debida a un acto de voluntad personal y heterogénea, sino a la función de una ley universal de la naturaleza. Por esto no existen milagros en sentido propio y verdadero, sino realizaciones de un orden natural no bien conocido por los hombres. Todo entra en el orden de las cosas; y por esto hay que concluir, como hacen los verdaderos racionalistas que no desprecian la inteligencia humana y sus posibilidades de pensamiento, que el orden del mundo es la cosa más milagrosa que puede existir.
Monstruosidad sería que en el orden constituido de las cosas algo de ellas se saliese de su función específica y se aislase en una realidad infecunda. El tratado de Pomponazzi es notable por la tentativa de interpretar los mismos fenómenos naturales, no bien aclarados por la ciencia del Renacimiento, en la órbita del conocimiento humano, y según un riguroso naturalismo.
C. Cordié

