Del Menosprecio del Mundo, Inocencio III

[De contemptu mundi]. Obra latina de Inocencio III (Giovanni Lotario de los condes de Segni, 1160-1216), compuesta en la madurez para edificación religiosa y bien pronto di­vulgada como meditación ‘típicamente me­dieval. Valiéndose de una larga tradición que pone los bienes del alma frente a los del mundo, el libro afirma la necesidad de vivir esperando el reino de los cielos y despreciando cuanto en la vida humana parece llevar a una inmediata felicidad. El verdadero cristiano debe abandonar toda soberbia: él no es más que una criatura llena de fango y de pecados, porque de pasión en pasión, desde la gula al amor, deja siempre el camino del bien para caer en la más baja abyección. Es necesario que los fieles sientan el contraste entre las palabras del Salvador y las tentaciones del mundo. Todo cuanto ha hecho Dios por el hombre, es para mostrarle el camino de la redención aun a precio de los sufri­mientos.

La humillación, hasta el envile­cimiento, es el precio del rescate; el hom­bre se sabe mísero e infeliz, y por esto, en una suprema prueba de amor al Evan­gelio, se da cuenta de la distancia infinita que media entre la palabra divina y sus fuerzas. Sin la gracia del cielo, el cristia­no no puede estar libre de pecado ni tender a la felicidad eterna. La meditación sobre la caducidad de las cosas humanas y sobre la muerte es como una admonición natural para vivir entre los engaños del mundo terreno. El tratado de moral de Inocencio III se apoya sustancialmente en la interpretación ascética de renuncia del mundo. Merecen la pena de recordarse en la tradición literaria el longobardo Paulino de Aquileya (siglo VIII), por la refundición latina de un Menosprecio del mundo más antiguo, y Bono Giamboni (siglo XIII), por una versión italiana de la obra de Ino­cencio III, modificada en algunos puntos por transcripciones y por necesidades in­mediatas de propaganda religiosa. La obra del Pontífice ha llegado por tanto a ser, aun dentro de la tradición medieval, un documento ascético singular.

C. Cordié