[Memorial das proezas da segunda Távola Redonda]. Novela de caballerías del escritor portugués Jorge Ferreira de Vasconcellos (1515?- 1585?), publicada en 1567 y dedicada al rey don Sebastián. Probablemente es una refundición de la obra del mismo autor Triunfos de Sagramor, publicada en Coimbra en 1554, según la última noticia que de ella nos dejó Barbosa Machado en la «Biblioteca Lusitana». El prólogo expresa la intención de querer dar ejemplos y enseñanzas al joven rey a través de la exposición de las gestas de los antiguos caballeros y de su padre, el príncipe don Juan, muerto prematuramente a los dieciséis años.
La novela narra cómo Baco, una vez conquistada la India, libró a algunos compañeros de todo tributo y les dio el encargo de proteger y defender de cualquier injuria a las mujeres débiles e indefensas, creando así la orden de caballería. Alejandro Magno concedió a los caballeros el privilegio de usar vestidos de oro y púrpura e insignias reales, condenando a muerte a quien les ofendiese. El mismo Octavio Augusto los distinguió concediéndoles el privilegio de sentarse a la mesa imperial; pero su máximo esplendor de gloria y de fama se alcanzó bajo el gobierno del rey Artús (v.), que les favoreció dando nuevo impulso a la orden. Después de este primer capítulo, bastante confuso, y hasta el cuarenta y seis, se narra la traición de Morderet, la desaparición misteriosa del rey Artús y la biografía legendaria de su sobrino, el prodigioso rey Sagramor. En torno a éste se complica, denso e intrincado, el relato de las gestas del Caballero de las armas de cristal, de Galván (v.), Lanzarote (v.), Tristán (v.) y de otros héroes, algunos de los cuales son personificaciones geográficas propiamente dichas, como el rey Tenerife de las Islas Canarias y el caballero moro de España, Jusquibel (monte próximo a Fuenterrabía).
Todos los capítulos empiezan con breves y sentenciosas consideraciones, no siempre coherentes con la farragosa trama de luchas y aventuras entre caballeros de todas las razas y religiones, gigantes y endriagos, en escenarios misteriosos de bosques y montañas, grutas y castillos encantados. Termina la novela con la descripción de las espléndidas fiestas de Xabregas, en ocasión de un torneo en la Corte, en el que tomó parte el joven príncipe don Juan, padre del rey don Sebastián. La descripción es puesta en boca ‘de la maga Merlindia, como profecía del futuro de Portugal, revelado al prodigioso rey Sagramor. Se advierte una excesiva minucia de detalles y abundancia de discursos. Este Memorial, que carece de orden y coherencia en su narración llena de repeticiones, puede interesar, sin embargo, desde el punto de vista del léxico, por la viveza de la lengua con que está escrito.
L. Panarese

